Evidencian académicas de UdeG y UNAM en libroMuebles, animales muertos y bolsas de desperdicios por igual

Lo peor es que no hay autoridad en Tonalá que ponga mano dura para controlar la situación

Por Rafael Hernández Guízar

Fotografía relevante a la nota.

Este podría ser un sitio que hasta se usara para pasear, para contemplar el paisaje; sin embargo, la gente prefiere arrojar sus desechos allí, y esto tiene sin cuidado a la policía municipal y al alcalde Juan González/Fotos: Francisco Tapia

En un basurero clandes­tino se convirtieron cañadas ubicadas en la zona de El Vado, en Tonalá, vecinos la­mentaron el enorme cúmulo de basura.

Se trata de desperdicios, muebles, perros y gatos muer­tos, y hasta llantas, de todo tipo de basura que se coloca en este sitio por personas que sin conciencia alguna, arrojan bolsas de desperdicios con to­tal impunidad.

“Qué lástima no, es decir, tan bonito que es todo esto, y tan bien que podría estar porque es una zona que está al descubierto y están las per­sonas cochinas tirando basura y vienen y dejan de todo, bue­no, hasta muebles ponen, que si les estorba un sillón vienen y lo dejan, que escombro, igual vienen y lo dejan, es el colmo”, dijo molesto Ramiro López, uno de los vecinos en­trevistados.

Y agregó: “Mire qué her­moso se ve el paisaje, podría ser un sitio que hasta se usara para pasear, para contemplar porque es un paisaje como de cuento, pero lejos de eso, lo que hace mucha gente es usar­lo para dejar su basura, ese es el nivel de educación que muestran muchos y lo peor es que no hay castigo, esto debe­ría de ser algo que se tomara como grave, que se llevaran a la cárcel a la gente que haga esto porque si tienen basura que se hagan cargo, que le den propina a los del camión o que contraten a alguien o que hagan lo que tenga que hacer, ese es su problema, por qué nos tenemos que hacer responsables los demás”.

Tras dar un recorrido por la zona, constatamos el pro­blema que se reportó a la re­dacción de Página 24.

Vimos que en efecto, hay muchos desperdicios que son abandonados en esta zona, principalmente por las noches que es cuando hay menos vi­gilancia no sólo de la policía municipal sino, de la misma ciudadanía, pues a un lado de estas cañadas, hay fracciona­mientos desde los que se han hecho guardias por parte de­los vecinos para tratar de evi­tar que siga sucediendo.

El llamado de ste ciudada­no y otrosmás, fue a su alcalde Juan Antonio González Mora, al que pidieron que haya cas­tigo para aquellos que sin conciencia alguna dejan sus desperdicios en estas zonas.

Además, los olores son fétidos pues al dejar la basu­ra ahí, esta se pudre y no hay quien ponga un alto.