Los que no salieron se quedaron en casa
Por Rafael Hernández Guízar

Al poniente de Guadalajara, muchas de las principales arterias como Pensador Mexicano, Dionisio Rodríguez y hasta la misma avenida Revolución, presentaban un tráfico muy calmado/Foto: Francisco Tapia
Prácticamente vacías lucen las calles de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) ante la llegada del fin de semana en la Semana Santa.
Al oriente de la ciudad capital, las calles estaban prácticamente vacías, era notorio que había llegado el fin de semana santo, la culminación de la llamada semana mayor.
Muchas de las principales calles de la ciudad lucían casi desiertas; sin embargo, en los alrededores de sitios como el mercado del mar, en la calle 34, aún había un movimiento desmesurado.
A sólo 10 calles de ahí, había calma casi total.
Muchas de las principales arterias como Pensador Mexicano, Dionisio Rodríguez y hasta la misma avenida Revolución, presentaban un tráfico muy calmado.
Caminamos a lo largo de varias cuadras y en efecto, había muy poco movimiento.
Entrevistamos a personas que pasaban a pie y la mayoría coincidió en que la falta de dinero hizo que muchos se quedaran en su casa, y tal cual, estaban en casa muchas de las personas pues hasta los negocios estaba sin clientes.
A esto, debemos agregar que por la tradición de celebrar la Semana Santa, muchos de los comercios estaban cerrados, pero los que sí abrieron, no presentaban mucha gente en sus instalaciones.
Ni siquiera en las afueras de las iglesias como es tradicional también por la venta de empanadas había tanta gente: “Bien tranquilo mijo, la gente sí ha venido a comprar empanadas hasta eso, hay que darle gracias a Dios, pero vienen, las compran y se van, y así han estado casi todo el día, es bien poca la gente que viene y se las come aquí o que se quedan en el templo, es poca la gente así que hay que aprovechar porque nosotros nomás nos ponemos unos días, y ya no regresamos hasta el próximo año”, dijo l señora María de Jesús, una mujer que vendía empanadas a las afueras de una iglesia.
También se sintió la ausencia de gente en las unidades de transporte público. En la hora pico que generalmente los camiones pasan a reventar de tanta gente que llevan, lucían con menos personas, de hecho, e varias de las unidades que pudimos apreciar la mayoría de la gente iba casi sentada en su totalidad.
