Cientos de personas dan la vuelta en Jueves Santo

Por  Rafael Hernández Guízar

Fotografía relevante a la nota.

Antes de la pandemia la ciudadanía salía a comprar las tradicionales em­panadas que se venden en las afueras de los templos duran­te la Semana Santa, ahora… también/Foto: Archivo Página 24

Ni la pandemia detuvo a la ciudadanía para salir a comprar las tradicionales em­panadas que se venden en las afueras de los templos duran­te la Semana Santa.

Ayer en el municipio de Tonalá fuimos testigos de cómo las personas en pleno centro disfrutaban de las em­panadas que se vendían: De fresa, de camote, de leche y de piña, pero también las sal­das de atún, de champiñones y de rajas con queso.

Desde 20 pesos por empa­nada se podían adquirir allá en el centro de la cuna artesanal de la zona metropolitana.

“A mí me encanta, de hecho estamos todo el año esperan­do que llegue la Semana Santa para poder comprar porque hay mucha variedad”, dijo Ernestina Gómez, una de las entrevistadas ayer por este reportero.

“Las de leche, esas son las más ricas, y las de camote, y de las saldas pues las de cham­piñones, están bien deliciosas, solas, con un cafecito o hasta con una coca bien fría, con lo que sea se pueden acompañar y la verdad que aprovechamos pues para llevar para la sema­na”, agregó.

–¿Cuántas compra seño­ra?

–Pues unas 20 más o menos, no tantas tantas (sic) porque lue­go se hacen feas, mejor aprove­chamos para comernos las que se pueda de aquí (ayer) al sába­do, ya ese día compramos para llevar a la casa”.

En tanto, una de las en­trevistadas en las afueras del templo que se encuentra en la Plaza Cihualpilli, dijo que vender las empanadas, es una tradición que se ha conserva­do de generación en genera­ción en su familia.

“Mi abuela empezó con el negocio, luego se lo pasó a mi mamá y ahora yo lo tengo, y yo creo que mis hijas son las que van a seguir porque es tra­dición ya la que se tiene (…) nosotros las preparamos, mu­chos las compran y pues no es lo mismo, a nosotros nos buscan porque son caseras, las hacemos diario, no son de las que se quedan y se hacen feas”, dijo.

A lo largo de todo el jardín principal se pueden apreciar varios negocios de empana­das, algo que las personas aprovechan para degustar en familia.