“El patrullaje es insuficiente, pululan los delincuentes”

Habitantes y comerciantes de esta parte de Guadalajara lamentaron que gran parte de las calles aledañas a este punto tienen problemas de inseguridad

Por José Rafael Hernández Guízar

Fotografía relevante a la nota.

“Es un suicidio caminar por los alrededores cuando cae el sol”, pues además de que muchas luminarias no funcionan, la vigilancia de la policía de Guadalajara es poca, lo que fomenta la actividad criminal/Fotos: Francisco Tapia

Persiste la inseguridad en la zona de Los Ángeles, en los al­rededores de la antigua Central Camionera de Guadalajara.

En una zona que ha sido por demás señalada –pública y mediáticamente– por la venta de autopartes robadas, y don­de incluso la policía municipal tapatía y la Fiscalía General del Estado (FGE) mantienen operativos constantes de revi­sión y presencia de elementos, la delincuencia no cesa, así lo denunciaron ayer comercian­tes y vecinos del lugar quienes incluso, se vieron obligados a pedir el anonimato por temor a las represalias.

“Por aquí de noche es como suicidio caminar, no nada más por las calles que cruzan toda la avenida desde la Calzada Independencia hasta la del Ejército, sino también en las que son paralelas como la de Violeta, por ejemplo, por todos lados está lleno de rateros que como esta bien oscuro (sic), pues andan como Juan por su casa”, dijo uno de los comer­ciantes.

–¿Y la policía?

–Bien gracias.

–¿O sea que no hacen nada?

–No, nada.

–Pero hay presencia cons­tante de la policía en la zona.

–Sí y también de los ra­tas, y nadie hace nada, ni dice nada, entonces pues cómo le hacemos, a quién le decimos que esto sucede, porque ni el presidente municipal ni el go­bernador, ni nadie, nadie hace nada por nosotros.

Aunque los robos aumen­tan pro las noches, incluso a plena luz de día hay sucesos lamentables que han causado ya pérdidas materiales para co­merciantes, vecinos y clientes que acuden a los negocios de autopartes.

“A mí me robaron los ta­pones de los rines, vine a con­seguir unas calaveras para el carro y cuando llegué ya no tenía los tapones y pues me salió más caro el caldo que las albóndigas, porque ya es lo comido por lo servido entre lo que me costaban las calaveras en otro lado, si le sumo lo de los tapones”, dijo oro de los entrevistados que fue víctima de los amantes de lo ajeno.

-¿Y lo denunció?

–¿A quién, a la policía que no hace nada? No, para qué, ya los pocos pesos que me ahorré después de tener que reponer los tapones pues ya fue ganan­cia, pero el coraje y eso quién me lo quita.

Y es que a decir de los comerciantes de los vecinos, incluso de los mismos clien­tes, resulta necesario que la presencia de la policía sea to­tal, es decir, que haya incluso elementos que estén dando recorridos a pie y que se pon­ga especial énfasis en quie­nes andan en motocicletas por la zona pues en el pasado, varios personas –diversas– a bordo de estos vehículos, lle­garon a ser parte de los que cometieron delitos como los mencionados.