Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco, quien antes de asumir se pronunció en contra de esta presa, se reunió por la tarde con funcionarios federales para impulsar la conclusión de las obras complementarias para comen­zar a llenar el embalse.

Criticó a quienes se oponen a este proyecto y seña­ló que, de nuevo, saldrán a decir que no es viable, pero insistió en que es la única forma de evitar que el año próximo la crisis de agua en la ciudad sea mayor.

“Si no aprovechamos el agua del río Verde y segui­mos con estas discusiones que han tenido lugar en Guadalajara en los últimos 30 años, con todo mundo opinando, todo mundo aportando grandes ideas, todo mundo queriendo colgarse medallas, pues lo que va­mos a tener es una crisis de abasto que generaría un problema mayúsculo (…) por eso insistiremos en que la Federación asuma su responsabilidad y haga las obras que tiene que hacer”, señaló el mandatario.

Actualmente, la presa El Zapotillo, que se ubica en el municipio de Cañadas de Obregón, en Los Altos de Ja­lisco, está prácticamente terminada y sólo faltan obras complementarias para ponerla en funcionamiento; sin embargo, esto no ha ocurrido porque los habitantes de los poblados de Temacapulín, Acasico y Palmarejo, tres pueblos que inundaría el embalse, han sostenido una férrea defensa legal de sus comunidades y han logrado demostrar con datos técnicos las irregularidades en la construcción.