No se respeta una sola de las medidas sanitarias: Usuarios

Por Rafael Hernández Guízar

Fotografía relevante a la nota.

Ni los pasajeros ni los choferes tiene el cuidado necesario para que se evi­ten los contagios, el aforo dentro de las unidades está rebasado/Foto: Archivo Página 24

Viajar en camión en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) sigue siendo una locura, los ca­miones están abarrotados y no se respeta una sola de las medidas de seguridad sani­taria.

Ni los pasajeros ni los choferes tiene el cuidado necesario para que se evi­ten los contagios, el aforo dentro de las unidades está rebasado.

“Pues a los choferes que les da el síndrome del ca­mión vacío, porque está lleno y siguen subiendo gente, y sí está bien que den el servicio, pero como que no es justo que vaya uno pegado con los de­más y que por eso se pueda uno contagiar. Ahora, mucha gente la verdad es que ya ni usa el cubrebocas, entonces no importa que tengas cuida­do en andar con el curbebocas y todo lo demás, no importa porque si te subes al camión te vas a contagiar, entonces pues qué vamos a hacer, eso es algo en lo que no se está diciendo nada por el gobierno y que considero que sí se de­bería de poner más atención”, indicó Mario Garza, uno de los usuarios del transporte público entrevistado ayer por Página 24.

“Pues es que está de la fregada porque va lleno el camión, con gente parada y gente sentada, se quitan algu­nos el cubrebocas, porque yo entiendo que es molesto andar todo el día con él, pero se su­pone que todos nos lo pone­mos para evitar que haya ries­go, por eso pues sí hace falta que se pongan al tiro; yo eso le diría al gober, que se pon­gan al tiro y que no frieguen, cierran los cines por ejemplo, pero aquí en el camión es una cosa ilógica que esté tan lle­no, yo digo que hay que ser parejos”.

No sólo es en las unidades del transporte público –los ca­miones–, también en el servi­cio del tren ligero y en el ma­crobús sucede lo mismo, hay sobre saturación de pasajeros sin que se siguen las medidas de seguridad sanitaria dicta­das por el mismo gobierno estatal.