El problema se agrava con cada día que pasa: Elizabeth Chávez

Son varios fraccionamientos de la Cuna Alfarera los que padecen el severo problema de contaminación; pese a esto, ni el ayuntamiento ni el gobierno del estatal toman cartas en el asunto, lamentó la dirigente del Barzón Jalisco

Por Rafael Hernández Guízar

Elizabeth Chávez, del Barzón Jalisco, dijo que según estadísticas recabadas por la asociación ciudadana, hay decenas de enfermos, además de que han muerto cinco personas directamente por las afectaciones respiratorias derivadas del contaminado aire que respiran en fraccionamientos rodeados ladrilleras que operan de forma irregular/Foto: Francisco Tapia

Elizabeth Chávez, del Barzón Jalisco, dijo que según estadísticas recabadas por la asociación ciudadana, hay decenas de enfermos, además de que han muerto cinco personas directamente por las afectaciones respiratorias derivadas del contaminado aire que respiran en fraccionamientos rodeados ladrilleras que operan de forma irregular/Foto: Francisco Tapia

Integrantes del Barzón Ja­lisco acusaron dilaciones del ayuntamiento de Tonalá y el gobierno estatal para regular la contaminación de las ladri­lleras.

Elizabeth Chávez, la diri­gente nacional de este movi­miento, indicó que en el frac­cionamiento Hacienda Real ubicado en Tonalá, ha resenti­do fuertemente la contamina­ción que emiten las ladrilleras, algo en lo que ni el gobierno del estado ni el municipal han dado solución alguna.

“Hemos estado trabajando en donde se nos ha prometido que va a haber una solución, trabajamos administración tras administración, y nos prometen que va a haber una solución y se va y luego te­nemos que volver a empezar, es una cosa que no termina. Cuando entró esta adminis­tración prometió que íbamos a tener varias reuniones para ver el avance del tema de las ladrilleras y sólo tuvimos una donde dijeron que se estaba tramitando un parque ladri­llero, ahora dicen que no se puede hacer, que lo que pue­den hacer es trasladarlas fue­ra del municipio pero salieron con que el costo se les va a subir por el ladrillo, y les in­teresa más lo económico que la salud”.

Asimismo, indicó que le­jos de haber mejorías, el paso del tiempo ha incrementado el problema, ahora hay más ladrilleras que operan en la impunidad, afectando la salud de los moradores del fraccio­namiento.

“Antes teníamos 250 la­drilleras, ahora hay 430, ha incrementado, ya es insopor­table vivir en ese fracciona­miento, simplemente estamos rodeados pero las ladrilleras más grandes de Tonalá ya es­tán a pie de casa, es un pro­blema donde ya se está afec­tando a los vecinos, ya ha habido muertos. Cuando nos vendieron las casas ya había ladrilleras, nos prometieron que cuando compráramos ya no iba a haber ladrilleras. Si estaban antes las ladrilleras por qué dieron los permisos de construcción, estamos viendo que ellos incurrieron en un delito, en corrupción; somos 50 mil habitantes en el fraccionamiento, ya no es sólo la influenza sino el COVID lo que nos puede afectar por la misma contaminación”.

Según las estadísticas de ellos como asociación ciu­dadana, hay decenas de en­fermos y registraron ya el deceso de cinco personas di­rectamente por las afectacio­nes respiratorias derivadas de lo que respiran en este frac­cionamiento.

“Pedimos que se solucio­ne, porque al principio nos dijeron que lo iban a hacer, nosotros sabemos que antes quemaban llantas, hasta salas, yo llevé al municipio perso­nalmente a que lo vieran, hoy ya hay una reglamentación pero aún así, usted baja a esa parte y es una masa inmensa de humo, yo le pido a las au­toridades que vean ese caso, que vena la salud, que nos den resultados ya, hay mu­chas promesas pero ningún resultado, tememos porque haya muchas más muertes de las que ya ha habido”.

La pasada administración les prometió que habría me­jorías, que construirían un parque ladrillero para evitar las quemas como actualmen­te se hace, hubo recursos pú­blicos para tales fines y sólo se construyeron hornos que nunca han sido usados por los ladrilleros, además, tampoco hay regulación ni por el es­tado ni por el municipio pues no existe si quiera una licen­cia que les permita operar.

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