Ida y vuelta a municipios ribereños, a paso de tortuga

Un accidente vial puede convertir esta importante vialidad en un enorme estacionamiento; la cuestión es que esto ocurre diario, y más de una vez al día

Por Rafael Hernández Guízar

La circulación vial en la carretera a Chapala se en­cuentra desquiciada, el tráfi­co es abrumador, y llegar del municipio ribereño a Guada­lajara toma casi dos horas.

Lo que antes se lograba en apenas unos 40 minutos, ahora puede tomar hasta dos horas debido a la gran con­centración de tráfico que se vive desde los límites entre Ixtlahuacán de los Mem­brillos y el municipio de El Salto.

“Es un desmadre, no se puede ni pasar, y lo peor es que como vienen camiones y el montón de carros para dón­de te haces, no se puede pa­sar y a mí en o personal me afecta mucho porque trabajo antes de llegar al pueblo de Chapala, allá está mi trabajo y vivo acá en Los Agaves, en Tlajomulco, y si antes hacia una media hora, pues ahora me he aventado una hora des­de allá hasta acá, y eso pues es más gasto de gasolina y de tiempo que llego bien tarde a mi casa”, dijo uno de los en­trevistados.

Ayer recorrimos la carrete­ra desde Chapala hasta Gua­dalajara.

La salida del municipio ribereño fue rápida, pero al llegar a los límites entre Ixt­lahuacán y El Salto, todo fue a peor.

Todos los carriles estaban llenos de carros, camiones de pasajeros y de carga.

Incluso motocicletas ha­cían fila.

La policía federal que co­múnmente multa a las perso­nas, poco ayuda para evitar que haya problemas, pues ayer mismo vimos cómo una patrulla estaba a la orilla de la carretera sin hacer nada, mientras el tráfico compacto a lo largo de varios kilómetros, se debía a que todos los au­tomovilistas se detenían a ver un choque.