Pacientes afuera de su consultorio alteran mi tranquilidad: Anciano
Un hombre de la tercera edad que padece de los pulmones ha intentado dialogar para pedir apoyo del sacerdote, pero sólo ofensas ha recibido por parte de sus familiares y asistentes al lugar
Por Rafael Hernández Guízar

“Con el sacerdote no me he podido comunicar porque no me habla, le he dejado recados con su asistente para que por favor quite a las personas que se reúnen en las afueras de mi domicilio ya que sufro de EPOC y de rinitis, pero lo que me ha dicho es que la gente se para donde quiera”, lamentó el señor Celso Gómez/Foto: Francisco Tapia
Un ciudadano se quejó de las groserías que constantemente le profesan un sacerdote católico y sus familiares, está enfermo y su vida corre riesgo por negligencias del presbítero.
Se trata de Celso Gómez Raygoza, vecino de la calle Nicolás Romero en el barrio de Mezquitán Country quien se ve seriamente afectado por la gran cantidad de gente que se junta en las afueras del consultorio del padre Juan Manuel Estrada, un sacerdote católico que brinda consultas “dermatológicas” a las personas a costa de la salud del señalado inconforme, pues sufre de una enfermedad pulmonar que se agrava a diario y más aún, porque fuman constantemente afuera de su vivienda, es decir a un lado del consultorio del presbítero.
Ha intentado dialogar para pedir apoyo del sacerdote, pero sólo ofensas ha recibido por parte de sus familiares y asistentes.
“Con el sacerdote no me he podido comunicar porque no me habla, le he dejado recados con su asistente que se llama Andrés para que por favor quite a las personas que se reúnen en las afueras de mi domicilio ya que sufro de EPOC y de rinitis, pero lo que me ha dicho es que la gente se para donde quiera, yo les dije que estoy muy enfermo y que necesito que no se estacionen afuera de mi casa y me dijo que eso no es su problema. Otro de los asistentes del sacerdote me ignoró y me manoteó, por eso me atrevía llevar esto al presidente de Guadalajara solicitando que me ayuden porque es muy riesgoso para mí, pero no me han hecho caso”.
Acudió al Arzobispado y le dijeron que en una se mana le darían solución, lo cual no pasó.
Pero el colmo según dijo, fue el pasado fin de semana, cuando pese a las restricciones por la pandemia de coronavirus, una gran cantidad de personas estuvo a fuera de su vivienda, personas que iban con el sacerdote quien no quiso si quiera recibirlo; por el contrario, la hermana del clérigo, lo insultó pese a que estaba la policía municipal presente.
“El sábado a pesar de que está lo del botón de pánico estaban como 15 personas afuera de su consultorio y adentro estaba lleno, dicen aquí la calle es libre y sí, pero no deben de hacer afectaciones (…); el día que fue la patrulla, la hermana del padre se puso a gritarme que yo era un desarrapado e indeseable y que lo que debía hacer es irme de ahí que porque estoy loco, yo mejor no le contesté nada”.
El molesto ciudadano calificó de incongruente que alguien que pertenece a una iglesia y que dice que hace el bien, le cause tanto mal, y peor, que por causa de defender sus derechos, reciba de la misma familia del sacerdote insultos y hasta intentos de golpes.
El sábado a pesar de que está lo del botón de pánico estaban como 15 personas afuera de su consultorio y adentro estaba lleno (…) fue la patrulla, la hermana del padre se puso a gritarme que yo era un desarrapado e indeseable y que lo que debía hacer es irme de ahí que porque estoy loco…”
