Automovilistas padecen embotellamientos a diario

Por Rafael Hernández Guízar

A lo largo de esta tan importante vialidad, las obras de la construcción de las estaciones y adecuación de los carriles confinados, han ocasionado que se acumule el tráfico, incluso, al grado de que pasan hasta el doble o triple de tiempo para llegar de un sitio a otro/Foto: Francisco Tapia

A lo largo de esta tan importante vialidad, las obras de la construcción de las estaciones y adecuación de los carriles confinados, han ocasionado que se acumule el tráfico, incluso, al grado de que pasan hasta el doble o triple de tiempo para llegar de un sitio a otro/Foto: Francisco Tapia

Las obras de construcción de Mi Macro Periférico des­quicia el tráfico, ciudadanos se dicen hartos de pasar horas para llegar a sus destinos.

A lo largo de esta tan im­portante vialidad, las obras de la construcción de las es­taciones y adecuación de los carriles confinados, han oca­sionado que se acumule el tráfico, incluso, al grado de que pasan hasta el doble o tri­ple de tiempo para llegar de un sitio a otro.

“Es una chinga, y por ejemplo que vivo por El Colli y debo de ir a mi tra­bajo que está allá por la calle 2, en Zapopan y nor­malmente me tardaba como 30 minutos, ahora me tardo más de una hora y media, entonces imagínate es una cosa espantosa que empezó

con lo de las obras y es que de pronto de cuatro carri­les se cierra a dos, y luego si alguien se quedó parado porque se le quedó el carro o porque hubo un choque, pues se hace de uno, en unos tramos no es en todo, es nada más donde están poniendo las estaciones, pero sí es un desmadre”, dijo Carlos Flo­res, un ciudadano entrevis­tado por Página 24.

Tras una denuncia ciu­dadana que llegó a la redacción de este diario acudimos a constatar lo señalado por ciudadanos molestos que se quejaron amargamente de los problemas que ocasiona el tráfico.

Fuimos testigos de cómo un recorrido como el señala­do, justo a horas que se su­pone son relajadas –es decir no pico– de cualquier manera hay un tráfico compacto, es decir, que se queda parado por varios minutos el cúmulo enorme de carros y camiones que pasan por el anillo peri­férico.

“Me quiero volver loco, me cae de a madres, estoy harta de esto, y lo peor es que gasto como el doble de gasolina y hasta se me ha ca­lentado el carro”, dijo muy encabronada Laura Rodrí­guez, otra de las ciudadanas entrevistadas mientras espe­rábamos que avanzaran los automóviles.