Para hacer frente a los grandes retos del país

Coincidieron académicos este viernes en el webinar “El futuro de la uni­versidad”, organizado por la Universidad de Guadalajara (UdeG) y Jalisco a Futuro

Coincidieron académicos este viernes en el webinar “El futuro de la uni­versidad”, organizado por la Universidad de Guadalajara (UdeG) y Jalisco a Futuro

Las universidades mexi­canas deben de aprender a trabajar en consorcios para lograr potenciar sus capaci­dades académicas y de in­vestigación, y que el uso de las tecnologías les permita la colaboración para hacer fren­te a los embates de las polí­ticas federales, coincidieron académicos este viernes en el webinar “El futuro de la uni­versidad”, organizado por la Universidad de Guadalajara (UdeG) y Jalisco a Futuro.

Carlos Iván Moreno Are­llano, coordinador general académico y de innovación de esta casa de estudios, declaró que fortalecer los modelos de colaboración entre universi­dades públicas y privadas será clave para hacer frente a las políticas educativas de mayor “control, escasez y dependen­cia del gobierno federal”.

Puso como ejemplo la Red Nacional de Innovación Edu­cativa que aglutina a nueve universidades públicas y pri­vadas, incluida la UdeG, y que ha dado buenos resulta­dos y cuyo modelo podría ser aplicado en el ámbito estatal.

“La respuesta debe de ser local, y la mejor manera de fortalecernos mutuamente es establecer, con las nuevas tecnologías, esos mecanismos de colaboración, incluso en la docencia, compartir estudian­tes, compartir profesores en­tre universidades públicas o privadas, porque ambas con­tribuimos al desarrollo y al bien público”, subrayó.

Catalina Morfín López, di­rectora general académica del ITESO, se manifestó en favor de establecer este tipo de con­sorcios universitarios, para lo cual debe de haber primero un ambiente menos polariza­do en el país, en el que am­bas instancias puedan generar proyectos que contribuyan a solucionar los problemas so­ciales.

Respecto a la Ley General de Educación Superior, dijo que uno de los aciertos de esta nueva legislación, que es discutida en el Senado mexi­cano, es articular un verdade­ro sistema de educación su­perior, un proyecto nacional para este sistema y cuerpos colegiados nacionales y esta­tales con intención regularla, y que ayudará a impulsar la planeación, la evaluación y el desarrollo de la enseñanza en este nivel.

Roberto Rodríguez Gó­mez, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, señaló que la Ley General para la Educación Su­perior es conservadora, pues tiene “un impacto regulatorio bajo, que conserva el sistema educativo tal y como está”, y no obliga a las instituciones a hacer transformaciones pro­fundas que mejoren la calidad de educación.

“En contraparte, abre po­sibilidades de desarrollo sub­secuentes. Era necesario este nuevo marco general regula­torio obligado por la reforma al artículo tercero constitu­cional de 2009; es una ley que llega suscrita por todas las fracciones parlamentarias, aunque esto no quiere decir que se logró un consenso en su contenido; un aspecto cru­cial es que formaliza a los sis­temas estatales de educación superior y abre la puerta a que existan programa y leyes esta­tales en esta materia y estable­ce una distribución de compe­tencias en clave federalista”, argumentó.

Aseguró que los 32 estados del país están obligados a mo­dificar sus leyes de educación superior para armonizarse con los mandatos de la legislación general nacional a más tardar en un año.

Adrián Acosta Silva, coordinador académico del proyecto Jalisco a Futuro 2030, del Centro de Estudios Estratégicos para el Desa­rrollo (CEED) de la UdeG, afirmó que en México las universidades se han trans­formado a raíz de las crisis históricas que se han pre­sentado desde la época de la Colonia, y seguramente podrán reinventarse en este nuevo escenario mundial.