Dejaron a usuarios del transporte público chiflando en la loma

Ciudadanos fueron blanco de los taxistas y del encarecimiento de productos en general

Por Rafael Hernández Guízar

Lo bonito de la sana distancia y el evitar la propagación del virus. Pese a que fue el segundo día del “botonazo”, de día y con negocios cerrados, las personas que alcanzaron a subirse a un camión ayer, ya no alcanzaban asiento/Foto: Archivo Página 24

Lo bonito de la sana distancia y el evitar la propagación del virus. Pese a que fue el segundo día del “botonazo”, de día y con negocios cerrados, las personas que alcanzaron a subirse a un camión ayer, ya no alcanzaban asiento/Foto: Archivo Página 24

Por segundo día consecutivo se vi­vió una locura en la ciudad por las res­tricciones de horarios que se impusie­ron por la pandemia de coronavirus.

No sólo se trata del cierre de ne­gocios sino, de la falta de transporte público: “Es una pendejada, claro que el gobernador no anda en camión, ese canijo hasta chofer tiene, entonces le vale madres (sic) que la gente que sí salimos a trabajar tengamos que estar pagando un taxi, y pues ya por menos que sea te cobran 50 pesos y pues de dónde”, dijo muy molesto el señor Reynaldo Juárez, un ciudadano entre­vistado por Página 24.

Resaltó que como guardia de se­guridad, gana una cantidad baja de recursos, algo que no le permite es­tar pagando un taxi para llegar a tra­bajar o ir a su casa: “Pues ahí se me va lo del día, y ni modo de que no coma o que no coman en mi casa”, lamentó.

Y es que durante todo el fin de se­mana, la restricción en el transporte es absoluta. La ciudadanía no cuenta con servicio accesible pues muchos de los operadores de camiones argumentaron que estaban prestando el servicio para personal de actividades esenciales.

En tanto, la opción que le queda a las personas es tomar un taxi y aunque se fijó una tarifa fija por parte de las autori­dades, esta no se respeta.

Se trata de polígonos en los que se pueden cobrar únicamente cantidades que van de los 43 a 160 pesos, aunque en realidad ciudadanos entrevistados revelaron que hubo quienes pretendían que se pagaran pasajes hasta de mil pe­sos por llevarles al aeropuerto.

Además, al no haber más que peque­ños negocios abiertos para la compra de comida, la mayoría de los estableci­mientos elevaron sus costos.

“No pues es que sí le subieron a los productos, y dice la señora que es porque todo está más caro en todos lados, pero no, está más caro aquí con ella”, indicó una mujer molesta al salir de una tienda de abarrotes ubicada en la zona centro de Guadalajara.