Sus crímenes, cuando ocupaba la Sedena
Por Mathieu Tourliere y, J. Jesús Esquivel

De acuerdo con el acta de acusación del caso CR 19-366, fechado el 14 de agosto de 2019 y difundido por periodistas estadunidenses, el general participó en redes de narcotráfico al menos entre diciembre de 2015 y febrero 2017, es decir, mientras encabezaba la Sedena/Foto: Especial
Ciudad de México (apro).- Desde agosto de 2019, la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) acusó al general Salvador Cienfuegos Zepeda ante el juez Brian Cogan de la Corte para el Distrito Este, de Nueva York –el mismo que condenó a Joaquín “El Chapo” Guzmán a cadena perpetua–; la agencia designó al Secretario de la Defensa Nacional de Enrique Peña Nieto como “El Padrino”, y le imputó cuatro cargos relacionados con tráfico de heroína, cocaína, metanfetamina y mariguana y, por lavar dinero del narcotráfico.
De acuerdo con el acta de acusación del caso CR 19- 366, fechado el 14 de agosto de 2019 y difundido por periodistas estadunidenses, el general participó en redes de narcotráfico al menos entre diciembre de 2015 y febrero 2017, es decir, mientras encabezaba la Sedena y, como tal, tenía bajo su mando a más de 50 mil soldados de la institución, repartidas en 182 unidades en las 12 regiones militares del país, además de la Fuerza Aérea Mexicana, que tiene el control del espacio aéreo a lo largo y ancho del territorio.
Es más: como titular de la Sedena, tenía a su cargo gran parte de la llamada “guerra contra el narcotráfico”, lanzada durante el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa –en cuyo último año fue Oficial Mayor de la institución castrense– y continuada durante el sexenio de Peña Nieto; como parte de esta “guerra”, la Sedena participó en combates contra grupos civiles armados, y en decomisos y destrucciones de sustancias ilegales.
En los primeros tres cargos que le imputan, las autoridades de Estados Unidos lo acusan de haber participado, junto con otros, en el tráfico y la distribución de un kilogramo de heroína, cinco kilogramos de cocaína, 500 gramos de metanfetaminas y una tonelada de mariguana.
El cuarto cargo remite a operaciones de lavado de dinero proveniente del narcotráfico, también realizadas entre diciembre de 2015 y febrero de 2017, en el distrito Este de Nueva York y “en otras partes”.
Según el documento, el militar realizó al menos una transacción financiera que involucró montos en pesos y dólares, y además “trasportó, transmitió y transfirió herramientas financieras y fondos desde uno o más lugares en Estados Unidos hacia y a través uno de más lugares de Estados Unidos, hacia una o más ubicaciones y receptores en México”, lo anterior, a sabiendas que el dinero tenía un origen ilegal, y que la operación financiera “servía a esconder y disfrazar la naturaleza, la ubicación, la fuente, la propiedad y el control de los fondos productos de una actividad ilegal”.
Mensajes de texto, la prueba
Entre las evidencias que la Fiscalía de Nueva York tiene contra Salvador Cienfuegos Zepeda, el titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) de Enrique Peña Nieto, figuran “miles” de mensajes de texto que muestran cómo, a cambio de sobornos, el general ayudó al cártel H-2 a “operar con impunidad en México” y a “traficar miles de kilogramos de cocaína, heroína, metanfetamina y marihuana a Estados Unidos, incluyendo Nueva York”.
Y no solo esto: también hubiera encabezado “la detención y la tortura de traficantes de una organización rival por parte de agentes mexicanos, la liberación de integrantes del Cártel H-2 de cárcel”, de acuerdo con una carta que la fiscalía neoyorquina envió a la jueza Carol Amon, quien llevó la audiencia del militar en Los Ángeles.
El militar, quien encabezó el aparato militar mexicano durante seis años, “se aseguró que no hubiera operativos militares contra el Cártel H-2”, lanzó “operaciones militares contra otras organizaciones de tráfico de drogas”, ubicó “transporte marítimo para cargamentos de droga”, actuó para “expandir el territorio controlado por el Cártel H-2 hacia Mazatlán y el resto de Sinaloa”, e introdujo “los líderes del Cártel H-2 a otros funcionarios del gobierno Mexicano dispuestos en ayudar a cambio de sobornos”.
El H-2 se refiere a la organización del Cártel de los Beltrán Leyva encabezada por el capo sinaloense Juan Francisco Patrón Sánchez, apodado “el H2”, quien fue abatido en febrero de 2017 en Tepic, Nayarit, durante un operativo de la Secretaría de Marina; el hombre había tomado el control de la operación después de la detención de Alfredo Beltrán Leyva, “El Mochomito”.
Entre diciembre de 2015 y febrero de 2017 –fechas en las que se imputan los delitos a Cienfuegos–, la organización de Patrón Sánchez distribuyó “miles de kilogramos” de drogas a ciudades de Estados Unidos, y traficó cientos de armas a México, donde además “perpetró innumerables actos de violencia terrorífica, incluyendo tortura y asesinatos”.
Postergan audiencia
La audiencia de arresto del extitular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), el general Salvador Cienfuegos Zepeda, fue postergada por una corte federal en la ciudad de Los Ángeles, California, para el próximo martes 20 de octubre.
La noche del jueves 15 de octubre, Cienfuegos Zepeda fue detenido al arribar con su familia al aeropuerto de Los Ángeles, debido a un encausamiento judicial en el que el gobierno de Estados Unidos lo acusa de cuatro cargos relacionados al trasiego internacional de drogas.
Por medio de una investigación de la DEA, al extitular de la Sedena se le acusa de tres delitos para conspirar en la exportación a Estados Unidos de heroína, cocaína, metanfetamina y mariguana, y otro cargo tiene que ver con el lavado de dinero procedente de la venta de drogas.
Las acusaciones contra el general mexicano, cuyo defensa corre a cargo de Duane Lyons, están bajo la jurisdicción de la Corte Federal del Distrito Este, en Brooklyn, Nueva York, a donde deberá ser extraditado procedente del estado de California, luego de que realice su audiencia de arresto.
Tras postergar para el próximo martes la audiencia de arresto, la Corte Federal en Los Ángeles determinó que el general mexicano debe permanecer bajo la custodia de la oficina de los alguaciles federales estadunidenses (US Marshall).
El Departamento de Justicia argumenta que Cienfuegos Zepeda no puede ser liberado bajo el pago de una fianza porque se le considera que puede huir a México y esconderse bajo el cobijo de autoridades corruptas, o de miembros del narcotráfico.
De ser enjuiciado y ser declarado culpable de los delitos que le imputan, Cienfuegos Zepeda sería sentenciado a cadena perpetua como pena máxima, o de 10 años de cárcel como mínima.
