Dejan de lado cubrebocas, sana distancia y otras precauciones contra el COVID
En el municipio ribereño se aprecia gran cantidad de paseantes, muchos de los cuales caminan por las calles y entran en los negocios como si no hubiera pandemia: incluso se rentan paseos en lancha y hay comercio ambulante
Por Rafael Hernández Guízar

Incluso en el transporte público, muchas de las personas que llevaban el cubrebocas, no lo tenían colocado de forma correcta/Foto: Archivo Cuartoscuro
Pese a la pandemia y la restricción para pasear en las calles en el municipio de Chapala una gran cantidad de personas disfrutan de los atractivos y las medidas de seguridad son casi nulas.
Aunque no se han levantado las medidas de seguridad sanitaria por la pandemia global de coronavirus como lo son el uso del cubrebocas, los tapetes sanitizantes y la “sana distancia”, en este municipio de la ribera, las personas pasean en las calles como si no hubiese tal alarma.
Acudimos ayer a la cabecera municipal de Chapala donde constatamos que en muchos de los negocios, ni siquiera los empleados usan el cubrebocas, las personas que acuden a realizar sus compras, tampoco portan el mismo.
“Pues muy mal, porque primero dijeron que nos iba a cargar san plátano (sic), o sea que nos iba a ir de la fregada y casi casi que se acababa el mundo, y ahora ya andan como si nada, y no es que me moleste porque todos estábamos hartos de estar en la casa encerrados, pero pues que sean claros porque nomás nos meten miedo y a la hora de la hora salen con esto, ahora, el daño que le hicieron a los negocios fue bien grande, muchos de plano se fueron a la ruina, y andan todos preocupados por lo que deben, y ahí nadie les ayudó, ni con los créditos esos que dijeron que iban a dar del gobierno, pura mentira”, indicó uno de los ciudadanos entrevistados en la plaza principal del municipio.
En un café muy cercano a la presidencia, notamos que las empleadas no tenían cubrebocas. Al ser cuestionadas sobre ello, prefirieron no dar respuestas.
Incluso en el transporte público, muchas de las personas que llevaban el cubrebocas, no lo tenían colocado de forma correcta, la mayoría lo usaba en la garganta y por cierto, se apreciaban con sobrecupo los camiones.
Ya en la plaza que está anexa al parque de la Cristinadad, es decir, pegado al malecón, apreciamos que igualmente no hay nadie que regule las medidas sanitarias.
Los juegos están clausurados con unas cintas que no impiden que los niños jueguen en ellos.
Se rentan paseos en lancha y hay incluso comercio ambulante.
Sin embargo, los restaurantes no están abarrotados como lo estaban antes de la pandemia.
Hay más bien gente en la calle disfrutando del lugar y las nieves tradicionales de garrafa.
