Por fin baja la incidencia de dengue en Jalisco

Este año la Secretaría de Salud por fin se puso las pilas con acciones de prevención y combate al mosco transmisor de la enfermedad

La Secretaría de Salud Jalisco dijo que, debido a las acciones realizadas este año, en comparación con 2019 el número de casos de dengue no grave se redujo 23.5 por ciento; los casos de dengue con signos de alarma disminuyeron 48.9 por ciento y hasta 59.9 por ciento se redujeron los casos de dengue grave/Foto: Especial

La Secretaría de Salud Jalisco dijo que, debido a las acciones realizadas este año, en comparación con 2019 el número de casos de dengue no grave se redujo 23.5 por ciento; los casos de dengue con signos de alarma disminuyeron 48.9 por ciento y hasta 59.9 por ciento se redujeron los casos de dengue grave/Foto: Especial

Gracias a la participación ciudadana en las acciones de prevención y combate al mosco transmisor del den­gue, en Jalisco se ha logrado la reducción de casos en las tres clasificaciones de esta enfermedad en comparación al mismo periodo del año 2019: el número de casos de dengue no grave se redujo 23.5 por ciento; los casos de dengue con signos de alarma disminuyeron 48.9 por ciento y hasta 59.9 por ciento se re­dujeron los casos de dengue grave.

Esto con referencia a la semana epidemiológica nú­mero 37 del 2020, en la cual Jalisco acumula 2,375 casos de dengue en todo el estado, 30.2 por ciento menos casos que el año pasado, cuando se registraron 3 mil 405 casos.

Estas cifras se han conse­guido con distintas medidas que el gobierno ha empren­dido, como la búsqueda in­tencionada de casos de den­gue, que sirve para identificar contagios y cortar las cadenas de transmisión del virus; tam­bién, con tareas que realizan los brigadistas en todas las colonias del estado (control larvario, para evitar que los maromeros o larvas se con­viertan en mosquitos y di­fusión de la estrategia Lava, Tapa, Voltea y Tira entre la sociedad); asimismo, se pu­sieron en marcha los Días “D”, que contemplan la eli­minación masiva de cria­deros de mosquito (llantas, cacharros, objetos que pue­dan almacenar agua); y fi­nalmente el control químico (fumigación) para derribar al mosco adulto, tareas en las que ha participado personal de la SSJ, brigadistas y ciu­dadanos que se han sumado a la campaña preventiva en sus domicilios.