Coinciden especialistas ambientales
“Los seres humanos, en su arrogancia, se han creído dueños del planeta Tierra y su actividad ha modificado de forma voraz el medio ambiente, lo que ha detonado en desastres naturales y pandemias como la que hoy se sufre en el mundo, y que nos ha enseñado que nosotros también somos animales”.
Así lo sentenció Eduardo Santana Castellón, director del Museo de Ciencias Ambientales de la Universidad de Guadalajara (UdeG), durante el webinar “El futuro ambiental”.
“La pandemia nos recordó que somos animales, así de sencillo. Tenemos, básicamente, esta alta mortalidad que sufrimos los Homo sapiens debido a la destrucción de hábitats naturales, al comercio de fauna silvestre y a la producción agrícola industrial de animales. Entonces, nos brinca un virus de la población silvestre a la de seres humanos; pero esto ha venido ocurriendo a lo largo de la historia”, subrayó.
Recordó que el planeta tiene una aceleración de enfermedades infecciosas emergentes producto de la interacción humana con la naturaleza.
“Esto nos pega en la arrogancia tecnológica del ser humano, de que todos tenemos esa confianza de que podemos resolver con nuestro cerebro todos los problemas que estamos causando en la naturaleza que nos sustenta”, agregó.
Apuntó que 70 por ciento de las causas de la extinción de especies se debe a la actividad humana, principalmente a la agricultura y la producción industrial de alimentos.
Dijo que se debe de generar una nueva ética de la tierra y dejar atrás el egoísmo. El hombre no ha podido lograr vivir en una parcela de tierra sin echarla a perder. Además, debemos entender que somos parte de un ecosistema de miles especies, y nuestros cuerpos tienen más información genética de animales, plantas u hongos, declaró Santa Castellón.
“Nuestras células son una cooperación de diversos organismos. La evolución se basa en la colaboración, no en la competencia, esa es la historia de la vida”, concluyó.
Por su parte, Cuauhtémoc León Diez, director del Centro de Especialistas en Gestión Ambiental (CEGAM), utilizó una metáfora del año 2040 de una ciudad sin cables y con automóviles eléctricos, en la que con un click puedes adquirir queso de Mascota, raicilla y huevos de rancho, además de la comodidad de utilizar camisas sin botones hechas en Jalisco.
León Diez cuestionó la manera en que los humanos invierten demasiado dinero en bienes que no benefician a la colectividad. Un ejemplo es el automóvil: “¡Si yo les dijera que todos los que compramos un auto pagamos 200, 300 o 400 mil pesos, para no usarlo!, porque no lo utilizas más de dos horas diarias, es menos de 7 por ciento de las 24 horas. Las calles las construimos para tenerlos estacionados, con o sin pandemia. 200 mil pesos parados ahí”.
Por su parte, Enrique Jardel Peláez, director de la División de Desarrollo Regional, del Centro universitario de la Costa Sur (CUCSur), dijo que hay que pensar en el medio ambiente como interconexiones desde la escala planetaria a la mundial; tan es así que los organismos patógenos o los virus como el que hoy sufrimos, al igual que los desastres naturales, son parte de ese ambiente modificado por el ser humano.
“El futuro ambiental de Jalisco está ligado al futuro ambiental de la humanidad, a escala planetaria, y también a una serie de cosas que hacemos aquí en relación con el medio ambiente. Tenemos que pensar en términos de relaciones, y cómo cada actividad de la vida doméstica o de actividades productivas tienen consecuencias sobre esos factores que determinan nuestra existencia y calidad de vida”, subrayó.
