Ya están los cimientos de la transformación: AMLO

Por Arturo Rodríguez

“Nuestro principal legado será purificar la vida pública de México”, dijo el presidente López Obrador, quien afirma que se acabó “la robadera de los de arriba” pero falta desterrar la estructura de bandidaje/Foto: Presidencia / Página 24

“Nuestro principal legado será purificar la vida pública de México”, dijo el presidente López Obrador, quien afirma que se acabó “la robadera de los de arriba” pero falta desterrar la estructura de bandidaje/Foto: Presidencia / Página 24

Septiembre 1, Ciudad de México (apro).- El mensaje con motivo de su Segundo In­forme de Gobierno tiene una estructura circular: el presi­dente Andrés Manuel López Obrador inició hablando sobre cómo ya desterró la corrupción y terminó con una sentencia.

“Estoy convencido de que la mejor manera de evitar re­trocesos en el futuro depende mucho de continuar con la revolución de las conciencias, para lograr a plenitud un cam­bio de mentalidad, que cuando sea necesario se convierta en voluntad dispuesta a defen­der lo alcanzado en beneficio del interés público y de la na­ción”.

Concentración de datos, cifras y frases en las que sue­le ser persistente, el discurso presidencial compendia expo­siciones mañaneras e inclusive de sus “informes” trimestra­les. Hay un contenido políti­co, reiteración de reproche a quien le critica o se le opone, autoafirmación en el agravio por ataque que, dice, ningún presidente ha padecido.

Ayer, el Patio Central de Palacio Nacional fue esce­nario de una pequeña con­centración, donde gabinete, familia y algunos invitados especiales atestiguan el se­gundo informe de gobierno. O, mejor dicho, el mensaje con motivo del Segundo In­forme, porque será hasta la tarde cuando Olga Sánchez Cordero, la secretaria de Go­bernación, acuda a la Cáma­ra de Diputados a entregar el legajo correspondiente.

En tanto la obligación constitucional se cumple, la agenda ha marcado el inicio de un mensaje a las 9:00 ho­ras. No hay mañanera, en la fiesta, en el “Día del Presi­dente” que, giros de la his­toria, mantiene la atención pública de siempre pues ahí se dirá el estado de la nación, el quehacer de gobierno y se emitirán definiciones políti­cas o que parecen serlo.

“Este gobierno no será re­cordado por corrupto. Nuestro principal legado será purificar la vida pública de México”, dice el presidente quien afirma que se acabó “la robadera de los de arriba” pero falta deste­rrar la estructura de bandidaje.

El tema es central para él, para su proyecto, para su mensaje. Lo anunció desde el lunes: iniciaría hablando de corrupción y lo hizo si, en la citada promesa pero también en el sentido burocrático: se­gún el mandatario, por no per­mitir la corrupción el gobierno se ha ahorrado 560 mil millo­nes de pesos.

No hay novedad. El pre­sidente Andrés Manuel Ló­pez Obrador se siente bajo ataque. Lo ha dicho hasta en la publicidad oficial que, se supone, debe difundir las acciones de gobierno por es­tos días del informe y lo rei­teró ayer por la mañana con dimensión histórica:

“Desde Francisco I. Made­ro nunca un presidente había sido tan atacado como ahora. Los conservadores están eno­jados porque ya no hay corrup­ción y perdieron privilegios”.

El genérico corrupción, el genérico conservadores… Ló­pez Obrador plantea que está garantizado el derecho a la li­bre expresión, a la manifesta­ción y a disentir.

“Hay oposición al gobierno, como debe de existir en toda auténtica democracia, pero la mayoría de los habitantes de México aprueban nuestra ges­tión, gracias les doy a todas y todos por la confianza, no le fallaré al pueblo de México”, repite como desde siempre.

Las alusiones son identi­ficables, porque han sido ex­puestos en cada mañanera: son los diarios como Reforma que publican encuestas “cucha­readas” para no reflejar el res­paldo popular que en realidad tiene, como acusó el lunes; son sus “adversarios, los conser­vadores” que desde el “parti­do conservador” se oponen a sus reformas, y son algunos líderes empresariales a los que en abril, mayo y junio, acusó reiteradamente de querer pre­sionarlo a volver al antiguo modelo económico que él, el presidente identifica como neoliberal.

Y sin embargo, el men­saje de ayer, habla de otros empresarios:

De los que aceptaron au­mentar el 20% del salario mínimo y aportar volunta­riamente más para la pensión de los trabajadores; de los que no despidieron trabaja­dores desde que la pandemia alcanzó a México; de los de hospitales privados que apo­yaron al sistema de Salud Pública; de las televisoras comerciales que transmiten los contenidos educativos.

“Gracias a nombre del go­bierno y de nuestro pueblo”.

Ese frente está cerrado.

El presidente Andrés Ma­nuel López Obrador dijo que, de los 100 compromisos que contrajo con el país, el 1 de di­ciembre de 2018, ya cumplió 95. Se trata, dijo, del proyecto de nación que propuso a la so­ciedad y que “obtuvo un res­paldo abrumador en las urnas el 1 de julio de 2018”.

Las circunstancias impre­vistas e infortunadas, como la pandemia, obligan los ajustes, pero no se va a partir del com­promiso adquirido.

Y es que, como se sabe, su principal desencuentro con el sector empresarial fue por no aceptar conceder beneficios fiscales, por no contratar deuda como se le sugirió, por mante­ner diferentes definiciones de “austeridad” que han provoca­do parálisis en el gobierno.

“Hoy, algunos críticos pi­den que se gobierne en senti­do distinto: que prescindamos de nuestro ideario o proyecto; que apliquemos recetas eco­nómicas contra las que hemos luchado y que seamos toleran­tes con la corrupción, que nos propusimos erradicar.

“Piden en suma que trai­cione mi compromiso con la sociedad, que falte a mi palabra, que renuncie a mi congruencia y eso lógica­mente no va a ocurrir.

Ya está en marcha la nueva política económica sustentada en la moralidad, la austeridad y el desarrollo con justicia”.

Así que en este mensaje, como en los seis anteriores, mantiene su posición, y reitera que “las bases” para la trans­formación, para el futuro, es­tarán listas el 1 de diciembre próximo.

“A partir de entonces, una vez que se tengan construidos los cimientos, solo quedará la tarea de terminar la obra de transformación y seguir go­bernando con rectitud y amor al pueblo para contar siempre con su respaldo”.

Y entonces, con vivas a México, el mensaje concluye.