Para apoyar a quienes perdieron su empleo por COVID-19

Por Rafael Hernández Guízar

Opera un comedor comunitario instalado por voluntarios, integrantes de la asociación Ángeles de la Ciudad que opera en el sector Reforma de Guadalajara. Apoyan con comida a quien lo necesite/Imagen de Referencia

Opera un comedor comunitario instalado por voluntarios, integrantes de la asociación Ángeles de la Ciudad que opera en el sector Reforma de Guadalajara. Apoyan con comida a quien lo necesite/Imagen de Referencia

Alrededor de 600 perso­nas reciben a diario alimento sin costo alguno, un esfuerzo realizado por ciudadanos para ciudadanos.

Se trata de un comedor comunitario instalado por voluntarios, integrantes de la asociación Ángeles de la Ciudad que opera en el sector Reforma de esta ciudad capi­tal, indicó la señora Carla Za­mora, una de las responsables de este comedor quien brinda este servicio sin cobrar sala­rio alguno.

“Debido al desempleo y la necesidad, se ha incrementa­do la gente que viene, y hay muchas personas que han do­nado más y más, aquí yo llego muy temprano, pero a ellos (la gente beneficiada) se les convoca para para lleguen a la una ya a formarse a lavarse las manos, tienen que traer su cubrebocas y a cada quien se le da su plato, se les da agua, tortillitas, comida, son alrede­dor de 600 personas diarias”, dijo.

“Desconozco quiénes son los benefactores, todo esto es por la iglesia, pero no son políticos, al menos no que nosotros sepamos. Nosotros tenemos una página en el Facebook, es Ángeles de la Ciudad, y así es como hemos tenido a muchos benefacto­res, porque la gente pues lo comparte y así se van ente­rando, esto es diario. Hay quienes traen trastes para lle­varse la comida, y está bien porque es para las familias, hay quienes han pedido hasta para ocho personas, es mu­cho trabajo pero lo hacemos con mucho amor. A nosotros nadie nos paga, nadie nos da nada, pero es algo muy lindo porque lo hacemos por amor al prójimo”.

Este apoyo ciudadano se da los 365 días del año, agre­gó la señora Carla, quien re­saltó que por fortuna nunca han faltado las personas con voluntad de apoyar: “Aquí es de lunes a lunes, y sí algunos a veces nos traen despensa, gelatinas, verduras, cosas que nos ayuda porque se han dado cuenta de que sí regalamos la comida que nos traen, que no es algo que nos quedemos o que nos lo llevemos”.

Sin embargo, la comida no siempre es suficiente; por ello, esta mujer aprovechó para ha­cer un llamado a la ciudada­nía: “Nos gustaría mucho que se sumaran a la misión, nece­sitamos benefactores que se sumen”, indicó.

En este comedor comuni­tario, no sólo buscan brindar un apoyo para gente que esté en situación de calle, para los más menesterosos, sino que incluso es para familias que por el momento no tienen po­sibilidad de llevar alimento a casa, por ello no es raro ver que haya personas que se for­men con ollas y jarras, pues es la fuente de comida de cien­tos de personas al oriente de la ciudad.