Locatarios piden apoyo al gobierno municipal y al estatal

Por Rafael Hernández Guízar

El cierre de negocios no esenciales pegó en esta zona comercial del corazón de Tonalá, donde decenas de comerciantes se las ven negras para recuperar lo perdido, pues la clientela no acude/Foto: Francisco Tapia

El cierre de negocios no esenciales pegó en esta zona comercial del corazón de Tonalá, donde decenas de comerciantes se las ven negras para recuperar lo perdido, pues la clientela no acude/Foto: Francisco Tapia

Muy bajas ventas reportan los artesanos del mercado de artesanías de Tonalá, quienes aseguran que sus ganancias son cada día menos. Se trata del mercado de ar­tesanías López Cotilla, ubica­do por la avenida Tonaltecas, muy cercano a la presidencia municipal, un sitio en el que venden artesanías, pero que al paso del tiempo se ha que­dado casi sin clientela.

“Aquí tiene mucho tiempo que entra muy poquita gente, y pues lo que pasa es que mu­chos compañeros mejor ya no vienen, dicen que no quieren venir a perder su tiempo, que como no venden, pues que a qué vienen y cuando hay gen­te, pues menos entra la gen­te, porque la gente se va para allá, seguro piensan que allá está más barato y sin embargo, pues nosotros aquí es donde tenemos mejores precios”, dijo la señora Angelita Galván.

Al ser emtrevistada por­Página 24, la mujer indicó que por desgracia las ganan­cias han sido muy bajas y que debido a la pandemia de coronavirus que azotó a todo el país, sus ventas fueron dis­minuyendo, al grado de no vender absolutamente nada, lo que empeoró tras el cierre del mercado hasta hace unos días, el cual se prolongó por tres meses.

“Nos afectó y mucho. Yo creo que no nada más aquí sino en todos lados, pero como nosotros por ejemplo, pues ya estamos grandes, yo ya estoy grande y si no hay ni donde trabajar para los mu­chachos jóvenes, pues menos para un adulto mayor como yo”, lamentó.

–¿Cuánto gana usted al día?

–Pues aquí, a veces cuando me toca suerte, ando vendien­do como 50 o 60 pesos, pero he durado hasta ocho días que no se me vende nada, y sin embargo míreme, aquí estoy. Pues lo poquito que vendo me lo voy comiendo, no sale realmente ganancia.

Agregó que durante los tres meses que duró cerrado el mercado debido al decreto estatal y federal que prohibía que funcionaran este tipo de giros, los apoyos fueron muy escasos, por lo cual les resulta indispensable seguir trabajan­do, aunque haya pocos clien­tes: “Pues dicen ‘quédense en sus casas’, y pues está bien, uno entiende que sea por la salud, pero cómo nos queda­mos en casa, necesitamos co­mer”, indicó.

Indicó que tienen la espe­ranza de que al paso de los días mejoren sus ganancias, y además que el ayuntamiento los apoye para hacer mejoras a su centro de trabajo y así –al tener una apariencia más agradable– puedan detonar al fin sus ventas.