Contaminación del aire baja sus defensas: Expertos

Por Elizabeth Ríos Chavarría

La mala calidad del aire hace que las personas ten­gan menos elementos en su sistema inmunológico para afrontar otras enfermeda­des, por ello, en México alrededor de 25 millones de personas están más vulnera­bles ante el COVID-19 por estar expuestos al humo de leña, refirió Horacio Riojas, director de Salud Ambiental del Instituto Nacional de Sa­lud Pública.

Como parte del foro “Contaminación y vulnerabi­lidad humana en tiempos de COVID-19”, que organizó el Observatorio Ciudadano de Calidad del Aire, el experto señaló cómo un gran número de personas tienen más ries­go si enferman de coronavi­rus, por cocinar al interior de sus casas con leña.

Explicó que este fenóme­no se vive particularmente en quienes viven en zonas rura­les, por lo cual llamó a que esto se tome en cuenta al mo­mento de generar soluciones en torno a hacer frente a la pandemia.

“Hay un problema de contaminación intramuros, que tiene que ver con la ex­posición a contaminantes producto del uso de leña en las casas en México. Publi­camos un estudio hace cinco semanas y ya avisábamos un poco sobre los mayores ries­gos que tiene la población rural, de tener mayor impac­to por el COVID. Alrededor de 25 millones de mexicanos expuestos al humo de leña, son altamente vulnerables al COVID-19”.

Dijo que la letalidad de este virus comienza a ser evi­dente también en municipios rurales y pobres, lo cual se viene a sumar a los altos con­taminantes que se respiran en varias ciudades de México, lo que termina por generar un escenario no tan positivo para los mexicanos en torno a tener un sistema inmunoló­gico más fuerte.

Por ello, llamó tomar en cuenta el tema de la contami­nación, ya que incluso antes de la pandemia la Organi­zación Mundial de la Salud (OMS) advertía de este seve­ro problema en relación con la salud de las personas. Dijo que si se respirara el nivel de aire limpio que propone, al año se evitarían por lo menos 15 mil muertes.

Se mostró a favor de que en el país se adopten las me­didas recomendadas por la OMS en torno a proteger y preservar la naturaleza; in­vertir en servicios esenciales como el agua y saneamiento, hasta energías no contami­nantes; y asegurar una transi­ción energética rápida en pro de la salud.

También, pugnó por pro­mover sistemas alimentarios sanos y sostenibles; cons­truir ciudades sanas y ha­bitables; así como dejar de utilizar el dinero de los con­tribuyentes para financiar la contaminación.