A la gente le vale la pandemia… Y a las autoridades más
Los ayuntamientos y el gobierno estatal ya no vigilan que tiendas y pequeños negocios guarden las debidas medidas sanitarias, sólo se limitan a “recomendar a la gente que sea responsable”
Por Elizabeth Ríos Chavarría

Al inicio de la pandemia, y por varias semanas, era raro ver alguien que no trajera cubrebocas; ahora, quien lo trae puesto y aún guarda sana distancia se lo ve como bicho raro. Esto podría incidir en las estadísticas de casos y decesos por coronavirus/Foto: Francisco Tapia
Las tienditas de la esquina y pequeños negocios es donde más se incumplen las medidas de seguridad e higiene, ante la contingencia sanitaria por COVID-19; el uso del cubrebocas y la sana distancia es lo que menos se respeta, sin que autoridad alguna llegue a regular estas prácticas.
Debido a la situación actual que impera por la pandemia, medidas sanitarias como el aislamiento social y el uso del cubrebocas son aspectos todavía obligatorios, sin embargo, y de cara a la reactivación económica que se ha dado de manera paulatina, cada vez más son las personas que hacen caso omiso a las disposiciones pese a que el virus está más presente que nunca.
En un recorrido realizado por Página 24, se constató que las tiendas de abarrotes y aquellos pequeños negocios en las colonias, es donde más se incumplen todas estas medidas a pesar de que muchos de los giros cuentan con señaléticas donde advierten de las mismas.
“Es más fácil contar a los que traen cubrebocas a los que no. Empezó por los mismos dueños de las tiendas, al principio todos las respetaban, salvo alguno que otro viejito, pero ya que una vez los mismos de la tienda se los empezaron a quitar, también los demás, especialmente desde que el gobierno estatal anunció lo de la responsabilidad individual. Ya hay más gente en las calles sin cubrebocas”, refirió Mario García.
A decir de algunos tapatíos, al inicio era común ver que en carnicerías, tiendas de abarrotes u otros giros, con local pequeño, se impidiera la entrada a quienes no tuvieran el cubrebocas, además tenían en el piso señaléticas para marcar la sana distancia, sin embargo, ahora aquello es cada vez menos notorio.
“Ya no impiden la entrada a nadie, acá con nosotros a la carnicería que vamos se llena luego, luego. Es un pasillo pequeño, y entre los que entran a comprar carne o verduras, pues ya el lugar se llenó, y si no traen cubrebocas, pues es hasta más riesgoso que nos enfermemos porque nadie respeta nada”, relató Lupita García.
También, refieren que el gel antibacterial es algo que se ha relajado entre los negocios pequeños, así como la colocación de tapetes sanitizantes para los que le entraron a la reciente reactivación económica, algo que muchos han resentido, pues les ha llevado a cambiar hábitos de compra –como buscar horarios en donde no haya tanta gente– o de plano optar por comprar en otro lugar.
