Víctimas del Halconazo tapatío
Testimonios de personas detenidas ilegalmente por agentes de la FGE coinciden en que, tras arrestarlos sin motivo, policías vestidos de civil los llevaron a la dependencia, donde robaron sus pertenencias, los agredieron físicamente y los sometieron a torturas psicológicas, incluyendo amenazas de desaparecerlos o matarlos
Por Gloria Reza

Los argumentos que usó Enrique Alfaro para justificar la desaparición forzada y la violencia hacia los jóvenes “son muy peligrosos”, destaca María González, coordinadora del Área de Defensa de Territorio del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario, AC (Imdec)/Foto: Especial
(apro).- A pesar de que en las manifestaciones del jueves 4 al sábado 6 en Guadalajara hubo más de un centenar de detenciones arbitrarias por parte de la policía ministerial, en especial el viernes 5, sólo se han presentado ante la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción (FECC) 14 denuncias contra la Fiscalía General del Estado (FGE).
Esta dependencia la encabeza Gerardo Solís, quien como procurador tiene más de 5 mil denuncias de violaciones a los derechos humanos ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) y 31 observaciones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), las cuales fueron ignoradas.
Semanas después de las manifestaciones para pedir justicia por el asesinato de Giovanni López a manos de policías de Ixtlahuacán de los Membrillos, la escasa proporción de denuncias se debe al temor de muchas de las víctimas, reconoce el titular de la FECC, Gerardo de la Cruz Tovar.
Este semanario obtuvo testimonios de personas detenidas ilegalmente por agentes de la FGE cerca de sus instalaciones. Coinciden en que, tras arrestarlos sin motivo, policías vestidos de civil los llevaron a la dependencia, donde robaron sus pertenencias, los agredieron físicamente y los sometieron a torturas psicológicas, incluyendo amenazas de desaparecerlos o matarlos.
Torturados, enjaulados, robados
Una de las víctimas –a quien llamaremos Laura– narró que iba con cinco personas, dos de ellas mujeres que llevaban cartulinas con consignas. A unas cuadras de la sede de la FGE alrededor de seis policías empujaron violentamente al grupo contra una valla.
Ella preguntó por qué los detenían y la respuesta fue: “Cierra el hocico o te partimos la madre”. Tras decirles que se les acusaba de vandalismo y de revoltosos, con golpes y jalones los subieron a una camioneta roja sin logotipos oficiales. Laura gritó para que los transeúntes se percataran de la detención arbitraria, pero los policías la golpearon a ella y a sus compañeros y les advirtieron que debían quedarse agachados.
Incluso unos agentes se sentaron sobre una de las mujeres, que lloraba, tendida en la caja de la camioneta. Las agresiones físicas y verbales siguieron durante el trayecto a la FGE.
La declarante confirma otros testimonios al señalar que los metieron a las instalaciones policiacas por la puerta trasera y los concentraron en un patio. Se estima que era un centenar de detenidos, en su mayoría jóvenes. A todos los despojaron de sus pertenencias, incluidos los teléfonos celulares, algunos de los cuales supuestamente fueron enviados al área de inteligencia. Después los policías pusieron a los detenidos contra la pared y se burlaban de ellos. E insultaban y golpeaban a quien intentara voltear a verlos.
Laura quiso dialogar con los policías, que “por alborotadora” la metieron a una jaula colocada en el mismo patio, donde había entre 15 y 20 personas, entre ellas algunos menores de edad. Una mujer armada con algo parecido a un “fémur de caballo” siguió golpeando e insultando a los encerrados en la jaula.
Transcurridos unos 40 minutos desde su detención, les avisaron que los iban a liberar, pero “si nos volvían a ver, ya no la íbamos a contar”. Tuvieron que salir de la jaula con la cabeza agachada, pues si miraban a alguno de los policías “nos iban a dar una putiza”.
Un estudiante de la Universidad de Guadalajara, que pidió el anonimato, señala que los ministeriales: “Nos dejaron muy en claro que eso nos estaba pasando por meternos con el gobernador… Constantemente nos repetían que nos iban a desaparecer y que nuestros familiares nunca nos iban a encontrar”.
A la luz del día
María González, coordinadora del Área de Defensa de Territorio del Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario, AC (Imdec), y Denisse Montiel, del Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo (Cepad), consideran que en la investigación y reconstrucción de los hechos ocurridos entre el 4 y el 6 de junio en Guadalajara deben participar instancias nacionales e internacionales, como la CNDH, la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos en México, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Amnistía Internacional y periodistas.
Las representantes de Cepad e Imdec atestiguaron que el jueves 4 se detuvo arbitrariamente a 28 jóvenes (seis menores de edad, dos mujeres y 20 hombres), así como a cuatro periodistas. El viernes 5 se percataron de que hubo más de 60 “levantones” y desapariciones forzadas, además de 11 arrestos ilegales y agresiones a tres reporteros. Además denunciaron seis detenciones arbitrarias el sábado 6 y documentaron dos agresiones contra medios por parte de las policías estatal y de Guadalajara.
María González detalla que fueron testigos de que la autoridad estatal no aplicó protocolos adecuados para manejar sin violencia las movilizaciones, por lo que se cometieron detenciones ilegales y tortura. Señala que el viernes 5 la Policía Ministerial dio muestra de por qué ocupa el primer lugar en desapariciones y el tercer lugar en feminicidios, al haber levantado a jóvenes a plena luz del día y en presencia de medios, con monitoreo de defensores de derechos humanos y con las redes sociales activadas.
Para ella, los argumentos que usó Alfaro para justificar la desaparición forzada y la violencia hacia los jóvenes “son muy peligrosos”. Recuerda que el primer día de las manifestaciones culpó al gobierno federal y a gente “de fuera”, luego aseveró que los policías ministeriales recibieron órdenes del crimen organizado. Posteriormente presumió que con su actuación “se evitó otro Ayotzinapa”. A su vez, Denisse Montiel lamenta que el gobernador no reconozca su responsabilidad y se la achaque a terceros.
El miércoles 10 la Fiscalía General de la República atrajo la carpeta de investigación que se abrió el viernes 5 por los abusos que cometieron policías estatales contra los manifestantes.
La FECC se hará cargo de la otra carpeta de investigación que se abrió ese mismo día contra dos policías ministeriales. Los dos únicos señalados hasta el momento son Salvador Perea Rodríguez y Raúl Gómez Mireles, quienes ya fueron vinculados a proceso y como medida cautelar se les dictó prisión preventiva por tres meses.
De acuerdo con el primer visitador de la CEHDJ, Eduardo Sosa Márquez, con base en los primeros testimonios recabados se estableció que en el operativo participaron al menos 100 elementos de diferentes corporaciones del estado y municipales.
