Ignoran los llamados del gobernador Alfaro

Diversos puntos del centro histórico lucieron con decenas de ciudadanos que “daban la vuelta” en fin de semana, como antes de la crisis sanitaria

Por Elizabeth Ríos Chavarría

Sobre todo por Paseo Fray Antonio Alcalde, el número de ciudadanos aumentó en comparación con otros fines de semana, sin que las autoridades municipales –que rondan por el lugar– hicieran mucho por evitarlo/Foto: Elizabeth Ríos Chavarría

Sobre todo por Paseo Fray Antonio Alcalde, el número de ciudadanos aumentó en comparación con otros fines de semana, sin que las autoridades municipales –que rondan por el lugar– hicieran mucho por evitarlo/Foto: Elizabeth Ríos Chavarría

Pese a que siguen vigen­tes las restricciones debido a la emergencia sanitaria por el COVID-19, cada vez más son los tapatíos que hacen caso omiso de las medidas preven­tivas; gente en las calles y sin el cubrebocas es una constan­te que va en aumento al me­nos en el centro histórico de Guadalajara.

Este fin de semana, sobre todo por Paseo Fray Antonio Alcalde, el número de ciuda­danos se vio incrementado a comparación de otras oca­siones, sin que autoridades municipales –que rondan por el lugar– hicieran mucho por evitarlo.

Los días por la zona co­mienzan variados, siendo la única constante quienes ofre­cen cambios de telefonía ce­lular o servicios por la Plaza de la Tecnología, no obstante la dinámica va en constante cambio pues cada vez son más los tapatíos que salen a pasear o disfrutar del día, sentados en algunos puntos del centro como la explanada de Los Dos Templos, Plaza Liberación o Plaza Guadalajara.

Aunque de vez en vez al­guna unidad de la policía mu­nicipal o de protección civil hace presencia para exhortar a la ciudadanía el no salir de casa si no es necesario, en realidad es poco el caso que prestan.

En los templos de la zona, los cuales desde el lunes pa­sado también abrieron con ciertas medidas de seguridad, se observó también a gente rezando. Pese a que la ma­yoría de fieles acató la “sana distancia”, lo cierto es que un gran número de asistentes eran adultos mayores, es de­cir, personas pertenecientes al grupo vulnerable por el coro­navirus.

Al respecto, y aunque el arzobispado anunció que los templos abrirían con una se­rie de medidas preventivas, lo cierto es que cada ciudadano que acude debe ingeniárselas para llevar su propio gel anti­bacterial y procurar no sentar­se cerca de nadie para guardar la “sana distancia”.

A todo esto se vienen a su­mar los negocios con giros no esenciales, algunos a media cortina, que abren al público pese a no tenerlo permitido por la pandemia; unos en ple­no Paseo Alcalde y otros más rezagados en las calles peri­metrales del primer cuadro del centro de la ciudad.

Familias paseando y solo algunos con cubrebocas, jó­venes en bicicleta y gente en general haciendo filas sin respetar la distancia, es lo que imperó en su mayoría estos días, a pesar de que las medi­das de resguardo domiciliario continúan, y que la reactiva­ción económica en la ciudad iniciará hasta el 1 de junio de manera paulatina, es decir, solo para algunos negocios.