¿Otro negocito del gobernador de Jalisco?

Por Gloria Reza M.

El gobernador Enrique Alfaro se jacta de que está acondicionando el sistema de salud para atender la contingencia sanitaria por COVID-19... Lo hace en hospitales privados, como el Ángel Leaño, propiedad de la UAG, donde invertirá 180 millones de pesos para obras, equipamiento y gastos de operación. Así las cosas mientras que en los Hospitales Civiles de Guadalajara hay baños sin puertas, el agua caliente no existe, falta personal de enfermería, y el que hay carece de insumos básicos diarios para combatir el coronavirus... Usan “donaciones”/Foto: Twitter @EnriqueAlfaroR

El gobernador Enrique Alfaro se jacta de que está acondicionando el sistema de salud para atender la contingencia sanitaria por COVID-19… Lo hace en hospitales privados, como el Ángel Leaño, propiedad de la UAG, donde invertirá 180 millones de pesos para obras, equipamiento y gastos de operación. Así las cosas mientras que en los Hospitales Civiles de Guadalajara hay baños sin puertas, el agua caliente no existe, falta personal de enfermería, y el que hay carece de insumos básicos diarios para combatir el coronavirus… Usan “donaciones”/Foto: Twitter @EnriqueAlfaroR

(apro).- El gobernador Enrique Alfaro destinó 180 millones de pesos para obras, equipamiento y gastos de operación en el hospital pri­vado “Ángel Leaño”, mien­tras en los nosocomios civiles los baños para pacientes no tienen puerta y mucho menos agua caliente.

Así lo denunció personal de enfermería de esos no­socomios, al resaltar que el “Ángel Leaño” entraría en funciones en caso de que sean rebasados el resto de hospita­les públicos, como el “Fray Antonio Alcalde” y el “Juan I. Menchaca”, donde reciben “a todo tipo de pacientes in­fectados con virus potentes o bacterias inmunes a los anti­bióticos”.

Antes de pretender gastar 75 millones de pesos para equipamiento hospitalario en el “Ángel Leaño”, que depen­de de la Universidad Autóno­ma de Guadalajara –subraya­ron las inconformes–, Alfaro debería tomar en cuenta que la plantilla de enfermería de los nosocomios civiles, en su mayoría, cobran como auxiliares, cuando casi todas cuentan con una licenciatura o una especialidad, y sus per­cepciones son bajas.

“Cuando te contratan te piden título de enfermera general o el de licenciatura de enfermería, pero en nues­tro recibo aparecemos como auxiliar, lo hacen para aho­rrarse nómina”, lamentaron.

La inversión en el noso­comio privado, recalcaron, incluye la contratación de 178 personas con sueldos que van de 10 mil a 30 mil pesos.

De igual manera, mani­festaron que recibieron la or­den de recibir a todo paciente contagiado con COVID-19 y trabajar “con el material que cuente la institución, no se puede pedir más”, por lo que “si quieres usar goggles o traje, debes de comprarlos”.

Admitieron que el sindi­cato del hospital les regaló una careta y una mascarilla N95 –con una duración de 72 horas–, que deben usar para protegerse de pacientes con COVID-19, pero también cuando atienden a aquellos que presentan choques sépti­cos y no les hace efecto nin­gún antibiótico.

De parte del hospital reci­ben cubrebocas “patito”, por lo que la opción es usar hasta tres al mismo tiempo o com­prar uno de calidad. “Si tienes bata la usas, en lugar de traje; al hospital no se le puede exi­gir más”, expresó una de las enfermeras.

Otra irregularidad que de­nunciaron es que el servicio de terapia intermedia del Antiguo Hospital “Fray Antonio Alcal­de”, donde hay seis camas, se cubre con pasantes de enfer­mería, cuando no tienen la res­ponsabilidad ni la capacidad de una enfermera titulada para manejar un paciente crítico.

“No se les ha suspendido el servicio social, la jefa de Enseñanza de Enfermería las tiene amenazadas: que si no lo hacen (el trabajo) se les dará de baja y perderán los meses que ya llevan. Incluso están obligadas a acudir los días festivos, cuando no tienen la obligación. No son trabajado­ras, ¿y si se contagian qué va a pasar?”, cuestionaron.

También refirieron que disminuyó la presencia de los becarios de medicina en la institución, y se quejaron de que, en esta contingencia, mientras todas las enfermeras acuden diariamente a laborar al Antiguo Hospital, los mé­dicos se pusieron de acuerdo para turnarse.

“Por ejemplo, si la plan­tilla es de 10 especialistas, el lunes se presentan cinco, descansan el martes y ese día acuden los otros. La ventaja de los médicos es que no che­can, sólo firman”.

Y mostraron unas foto­grafías tomadas en el hos­pital “Juan I. Menchaca”, donde se observan donacio­nes de diferentes empresas, las cuales enviaron bolsas con trajes, goggles, caretas y guantes, para repartirlos entre el personal de salud que atiende a pacientes con COVID-19.

Sin embargo, el equipo de seguridad es guardado en el subalmacén y en el piso 1 donde se ubica el área de em­pleados. “Con trabajo nos dan un cubrebocas los del sindica­to”. Y al personal que está en área de COVID-19, excep­to a los de intendencia, que también corren peligro, les reparten las donaciones, pero las etiquetan a nombre de otro donador, denunciaron.