Registran mayor afluencia a los llamados “montes de piedad”

Por Rafael Hernández Guízar

Ciudadanos acuden a los montes de piedad para em­peñar sus cosas ante la crisis económica propiciada por el coronavirus/Foto: Archivo Cuartoscuro

Ciudadanos acuden a los montes de piedad para em­peñar sus cosas ante la crisis económica propiciada por el coronavirus/Foto: Archivo Cuartoscuro

Ciudadanos acuden a los montes de piedad para em­peñar sus cosas ante la crisis económica propiciada por el coronavirus. Gladys Mallorquín, una mujer que iba saliendo de una tienda de empeño, indicó que aunque no quería, tuvo que acudir para dejar en prenda su único televisor, pues al momento ya no tenía ni para comer.

“Traje mi televisión; como ves es de 42 pulgadas, y me prestaron mil 800 pesos, pues es muy poquito pero bueno, están pidiendo marcas y mu­chas cosas, y a mí me costó mucho más, porque la compré a crédito, pero pues ni modo, hay que salir adelante”, indicó la afligida mujer.

Y agregó: “Yo necesito comer, por eso pues como no tengo trabajo ni tengo nada, pues mejor vine a empeñar la televisión. Y bueno hasta eso sí dan buenos tiempos para poder sacar la televisión, uno puede renovar y aquí se puede quedar toda la vida con la te­levisión ahí guardada si paga los refrendos, así que ojalá que sí la pueda sacar”.

Indicó que por más que in­tentó obtener los apoyos tanto del gobierno estatal como del ayuntamiento de Guadalajara, todo fue en vano, sólo gastó su tiempo.

“Es lo que dicen que hay apoyos, y que los iban a man­dar por internet, yo mandé una solicitud, y pues decían que nos iban a regresar un co­rreo y pues mire ya hace más de un mes y nada, y la verdad que apoyos pues no, nomás de la familia, pero del go­bierno pues nada por eso hay que venir a empeñar, porque tenemos esa mala costumbre oiga, la de comer tres veces al día”.

Al igual que esta mujer, en menos de una hora que estu­vimos presentes en las afue­ras de la casa de empeño, al menos 10 personas acudieron para dejar objetos en prenda, y aunque no todos lo hicieron, pues les prestaban menos de lo que esperaban, la mayoría se dijeron desesperados por­que sólo contaban con esta opción para salir adelante.