Casos confirmados se duplicarían cada cuatro o cinco días: Héctor Pérez

Héctor Raúl Pérez Gó­mez, director de la División de Disciplinas Clínicas, del Centro Univer­sitario de Ciencias de la Sa­lud (CUCS), e integrante de la Sala de Situación en Salud/Foto: Archivo Página 24

Héctor Raúl Pérez Gó­mez, director de la División de Disciplinas Clínicas, del Centro Univer­sitario de Ciencias de la Sa­lud (CUCS), e integrante de la Sala de Situación en Salud/Foto: Archivo Página 24

Cortar cadenas de trans­misión para lograr el apla­namiento de la curva ascen­dente lo antes posible, evitar la saturación de hospitales y unidades de cuidados inten­sivos, disminuir el número de fallecimientos, así como fortalecer las medidas de contención y mitigación, son algunos retos que enfrenta México en la fase tres de la pandemia provocada por el COVID-19.

Así lo expresó el director de la División de Disciplinas Clínicas, del Centro Univer­sitario de Ciencias de la Sa­lud (CUCS), e integrante de la Sala de Situación en Salud, doctor Héctor Raúl Pérez Gó­mez, quien dijo que en esta fase los casos confirmados se pueden duplicar cada cuatro o cinco días.

“Un reto es evitar la satu­ración de hospitales, clínicas y unidades de cuidados inten­sivos, así como disminuir al máximo el número de falleci­mientos; esto se puede lograr detectando oportunamente los casos que van a tener un comportamiento grave, actuar médicamente de forma rápida en esos pacientes para evitar que evolucionen a las fases críticas de la enfermedad”, declaró.

Otro desafío es que los fármacos y protocolos que se encuentran en estudio en estos momentos a nivel internacional puedan tener una liberación rápida por parte de las agencias nacio­nales e internacionales, para poder contar con fármacos nuevos que están resultando promisorios en los ensayos clínicos o estudios de inves­tigación, agregó.

“Luego ocurre que para cuando concluyen estos es­tudios, esos fármacos tardan mucho tiempo en estar dis­ponibles en todas las regio­nes del mundo, por retraso en su autorización por parte de las agencias regulatorias, por el retraso en la produc­ción a gran escala de estos productos, su distribución, y que no haya especulación por parte de la industria far­macéutica para que los pro­fesionales de la salud conte­mos oportunamente con las herramientas terapéuticas que han venido mostrando utilidad para el tratamiento de los casos graves”, apuntó Pérez Gómez.

Explicó que la fase tres de esta pandemia ha sido defini­da en general por instancias internacionales, en especial por la Organización Mundial de la Salud, como la fase en la que el número de casos en un país se cuentan por miles y se trata de casos que se presentan comunitarios y ya no se puede identificar con claridad dónde se provocó el contagio.

“Otra característica es que el número de contagios que ocurren se presentan como brotes en diferentes regiones, estados, municipios, cuya magnitud puede ser tal que generen un número de con­tagios exponenciales, lo que implica el riesgo de que se saturen los espacios asisten­ciales”, subrayó.

Pérez Gómez indicó que en esta etapa, además de medidas de contención, que incluyen la sana distancia, lavarse las ma­nos, mantener limpias las su­perficies con las que se tiene contacto y quedarse en casa, como lo fue en otras fases, en ésta se incluyen las medidas de mitigación.

“Se establecen mayores restricciones para lograr ais­lamiento social; la utilización más generalizada y obligato­ria de cubrebocas en espacios públicos, que me parece una buena medida, pertinente, que se está aceptando cada vez más por agencias internacio­nales”, expresó.

En cuanto a la duración de esta etapa, precisó que se cal­cula que pueden ser seis se­manas y se espera que la parte crítica pueda estar localizada entre los días 5 y 15 de mayo.