Clama desesperado padre por contingencia ambiental:

Por Rafael Hernández Guízar

Zapatero de oficio, pero pedigüeño por necesidad, Óscar Covarrubias de 64 ha tratado hacer “casi” de todo por seguir llevando alimento a su hogar, situación que se ha endurecido por el aislamiento social/Foto: Rafael Hernández Guízar

Zapatero de oficio, pero pedigüeño por necesidad, Óscar Covarrubias de 64 ha tratado hacer “casi” de todo por seguir llevando alimento a su hogar, situación que se ha endurecido por el aislamiento social/Foto: Rafael Hernández Guízar

Un ciudadano clama por ayuda pues dice que se está muriendo de hambre y que debido a la contingencia de co­ronavirus ya no puede ni vender en la calle.

Se trata de Óscar Durán Covarru­bias, un hombre de 64 años de edad quien se hace cargo de su esposa y una nieta, ya que su hija recientemente fa­lleció, y ahora debe llevar alimento a casa a costa de lo que sea.

Desesperado por no tener trabajo al igual que miles de personas en toda la zona metropolitana de Guadalajara, debido a la contingencia sanitaria que obligó a que las actividades comercia­les cesaran casi en su totalidad, este afligido padre y abuelo, pidió ayuda a través de Página 24, pues ya no sabe qué hacer.

“Pues mira, yo estoy desesperado porque no sé ni qué hacer, porque aho­rita con esto del coronavirus pues se acabó el trabajo, y luego hace un año que me despidieron de mi trabajo que ya no me quisieron volver a contratar, pues le he batallado mucho, y ahora yo necesito pues de todos, yo sé que muchos tienen necesidad, pero les pido que me ayuden ya sea con dinero, con una despensa, con lo que se pueda porque yo tengo que mante­ner a mi familia“, lamento con voz quebrada.

Zapatero de oficio, pero pedigüeño por necesidad, Óscar ha tratado hacer “casi” de todo por seguir llevando alimento a su hogar.

Y es que relató que aunque su ne­cesidad es mucha, no es más de hacer las cosas de forma correcta, es decir nunca delinquir para llevar comida a su mesa.

“Pues hoy estoy aquí por eso, con mu­cha vergüenza pero me la voy a tener que aguantar porque primero está mi familia, y pues como dice el Señor, pide y se te concederá, al que pida con el alma y con el corazón se le concederá, por eso yo pido ayuda, que alguien me dé trabajo, que me ayude a ganarme el pan de mane­ra honesta“, siguió.

Para este hombre la situación se ha tornado más que compleja, pues no sólo tiene en su contra la prohibición para ven­der productos en la vía pública debido a la pandemia de coronavirus, sino también su edad, pues este según dijo, es un factor determinante para que en la mayoría de los lugares les nieguen una oportunidad laboral.

Agregó que no ha solicitado el apoyo del gobierno estatal para el desempleo, pues no tiene forma de acceder al inter­net. No tiene siquiera teléfono celular.