Fieles vieron la Judea por internet
Por Rafael Hernández Guízar

Así lucieron los templos de la ciudad, por el aislamiento social “recomendado” por las autoridades para evitar la propagación del COVID-19/Foto: Rafael Hernández Guízar
Con judea virtual, los católicos celebraron el Viernes Santo, las iglesias estaban prácticamente vacías. Ayer que para los católicos representa el día en que se conmemora el juicio de Jesucristo, el hijo de Dios, resultó un acontecimiento completamente distinto a lo acostumbrado.
El viacrucis, o camino de la cruz, que lleva implícita siempre una Judea, es decir una representación de lo que soportó Cristo antes de la crucifixión, se vivió de forma distinta, pues cada una de las poco más de 500 parroquias que se contemplan dentro de la arquidiócesis de Guadalajara tomó sus propias determinaciones para transmitir o no a sus feligreses.
Casi todo fue por redes sociales. Los párrocos a través de sus cuentas de Facebook y Twitter celebraron de forma especial una conmemoración de las 12 estaciones de Jesucristo en el camino a la cruz.
Mientras tanto en las calles casi desiertas de Guadalajara, Algunos cuántos fieles acudieron a los templos más representativos del centro tapatío: la catedral, el Sagrario metropolitano, y el templo de Nuestra Señora de las Mercedes, mejor conocido como La Merced.
Sólo se apreciaba uno o dos fieles dentro de los recintos, pues constantemente personal de protección civil que decía a las personas que regresan a sus hogares.
El Viernes Santo careció también de una de las tradiciones más representativas: las empanadas.
El aislamiento y la restricción al comercio, hizo que sólo quedará en el recuerdo de los tapatíos la riquísimas empanadas dulces de leche, guayaba, fresa, camote, y las saladas de atún, rajas con queso, mole, papas con carne y salchicha.
Sólo a través de redes sociales se anunciaban empanadas a domicilio, en un esfuerzo de mantener la tradición y ganar dinero por parte de las personas.
El Viernes Santo sirvió para muchos, según algunos de los entrevistados, para regresar a la fe, ante los reiterados fracasos por contrarrestar la epidemia de coronavirus, pues como dijo a este reportero un señor de avanzada edad: “No nos queda de otra más que encomendarnos a Dios porque ya esto parece como si nunca se fuera acabar”.
