Las Personas Intersex Enfrentan Retos Médicos, Sociales y Culturales
Académicas Llaman a Promover Enfoques Basados en Derechos Humanos
Por Clara Grande Paz

Las académicas María Alejandra Sánchez Monroy y Eva Alcántara Zavala de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), destacaron la necesidad de hablar del tema desde una perspectiva de derechos humanos/Foto: Francisco Patiño Salgado
La intersexualidad constituye una realidad biológica y social que desafía las formas tradicionales en que las sociedades han entendido el sexo, el género y el cuerpo. Así lo señalaron las académicas María Alejandra Sánchez Monroy y Eva Alcántara Zavala de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), quienes destacaron la necesidad de hablar del tema desde una perspectiva de derechos humanos.
En entrevista, las especialistas explicaron que la condición intersexual se refiere a un conjunto de variaciones en los rasgos sexuales que pueden manifestarse desde el nacimiento, en la pubertad o incluso en la edad adulta, y que problematizan los criterios convencionales utilizados para clasificar a los seres humanos como hombres o mujeres.
La maestra Sánchez Monroy indicó que alude tanto a características corporales específicas como a un concepto histórico que permite comprender la manera en que dichas diferencias han sido interpretadas y nombradas durante los últimos dos siglos.
Recordó que, quienes hoy se reconocen como intersexuales fueron descritos a través de términos inadecuados o estigmatizantes como “el tercer sexo” o “hermafrodita”.
Si bien no existen cifras oficiales precisas debido a la multiplicidad de condiciones asociadas y a la ausencia de mecanismos específicos de registro, señaló que algunos estudios internacionales han estimado que alrededor de 1.7 % de la población podría presentar alguna variación intersexual, aunque este dato es objeto de debate entre expertos y organizaciones.
La doctora Alcántara Zavala, coordinadora de la Maestría en Estudios de la Mujer, expuso que “hay personas intersexuales que pueden adscribir una autopercepción no binaria, pero no significa que una persona no binaria va a ser intersex”.
A lo largo de la historia, muchos individuos intersex han sido objeto de procesos de medicalización y patologización. En particular, a partir de la segunda mitad del siglo XX se consolidó un enfoque de ayuda médica que promovió cirugías tempranas para “corregir” las expresiones corporales consideradas fuera de la norma.
Estas prácticas, realizadas con frecuencia durante la infancia y sin consentimiento de las y los afectados, “han sido interpelados por organismos internacionales de derechos humanos y han sido tipificadas por las Naciones Unidas como acciones de malos tratos y tortura”, de acuerdo con la maestra Sánchez Monroy.
Para las profesoras, las normas culturales sobre la sexualidad y el género desempeñan un papel central en estas intervenciones debido a que estereotipos relacionados con la apariencia física, la conducta, la vestimenta o las expectativas sociales de hombres y mujeres generan presiones para que los cuerpos se ajusten a modelos binarios establecidos de manera previa.
La maestra Sánchez Monroy detalló que las dudas sobre la asignación sexual, las decisiones médicas tempranas y las exigencias sociales respecto a la identidad y la expresión de género pueden repercutir en el bienestar emocional y en la generación de la confianza en la etapa infantil y la adolescencia.
La doctora Alcántara Zavala consideró que también hay un “reglamento del género” descrito como el conjunto de reglas sociales que definen qué comportamientos son considerados apropiados para hombres y mujeres, y puede derivar en prácticas de exclusión, discriminación y violencia.
Destacaron la existencia de protocolos nacionales orientados a garantizar una atención libre de discriminación para la población de la diversidad sexual y de género, los cuales recomiendan privilegiar el acompañamiento, la información y la toma de decisiones informadas antes que las prácticas irreversibles durante los primeros años de vida.
Enfatizaron que comprender esta variación sexual desde una perspectiva interdisciplinaria permite visibilizar experiencias que de forma histórica han sido ignoradas y contribuir a la construcción de una sociedad más incluyente.
Quienes hoy se reconocen como intersexuales fueron descritos a través de términos inadecuados o estigmatizantes como “el tercer sexo” o “hermafrodita”
Algunos estudios internacionales han estimado que alrededor de 1.7 % de la población podría presentar alguna variación intersexual, aunque este dato es objeto de debate entre expertos y organizaciones
“Hay personas intersexuales que pueden adscribir una autopercepción no binaria, pero no significa que una persona no binaria va a ser intersex”
