Por Rafael Hernández Guízar

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“Para nosotros sí es un problema que haya ese tipo de máquinas porque ahí están todo el tiempo jugando los chamacos, van y se gastan el dinero de los papás. Y sabe qué, hasta las mamás luego las ve uno ahí jugando y apostando, son bien adictivas”, criticó un tonaleteca que prefirió el anonimato/Fotos: Francisco Tapia

Aunque están prohibidas, las máquinas tragamonedas siguen usándose en diversos comercios de la Zona Metropolitana de Guadalajara. Sobre todo, en tiendas de abarrotes que se ubican en colonias y barrios mayormente de zonas medias a bajas, así como en las cercanías de escuelas y lugares de alta concentración de gente.

Las máquinas tragamonedas que hasta el año pasado fueron consideradas como un foco rojo por el problema que representa para muchos menores de edad y jóvenes que gastan grandes cantidades de dinero jugando en ellas, hoy operan con total impunidad, aun cuando no hay permisos que puedan otorgarse por parte de los ayuntamientos para su funcionamiento, pues depende de la Secretaría de Gobernación (Segob) para que las mismas puedan tanto ser colocadas como explotadas al público.

“Para nosotros sí es un problema que haya ese tipo de máquinas porque ahí están todo el tiempo jugando los chamacos, van y se gastan el dinero de los papás. Y sabe qué, hasta las mamás luego las ve uno ahí jugando y apostando, son bien adictivas, ya habían dicho que no iban a permitir que esto pasara, pero sigue pasando”, criticó uno de los ciudadanos entrevistados por este reportero, entrevistado que por cierto solicitó el anonimato por temor a represalias.

Tras una denuncia ciudadana que llegó a la redacción de Página 24 Jalisco, acudimos a diversas tiendas de abarrotes ubicadas en el municipio de Tonalá, en donde constatamos su existencia y funcionamiento.

Al preguntar a los encargados de los establecimientos sobre las mismas, nos indicaron que eran particulares los que llegaban y las dejaban para su operación y que, a cambio de tenerlas a resguardo, les ofrecían una comisión de lo recaudado.

Se negaron a decir el porcentaje exacto que reciben; sin embargo, es de mencionar que no hay supervisión por parte de las autoridades municipales, pues aunque requieren de un permiso especial, cuando llega algún inspector del ayuntamiento tonalteca para hacer cualquier tipo de revisión sobre la licencia o los permisos inherentes a la tienda de abarrotes, nunca se cuestiona la presencia de las máquinas tragamonedas.

El mismo modo de operación y esquema de negocio, sucede en los límites con Guadalajara y con San Pedro Tlaquepaque.

Es de mencionar que el tema es por demás evitado por los dueños de los negocios, quienes prefieren no revelar mucha información al respecto.