Vecinos y Visitantes se Quejan Unos a Otros

Por Rafael Hernández Guízar

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Unos se quejan de que los vecinos colocan objetos para evitar que automovilistas se estacionen y los colonos se quejan de que debido a que los visitantes del Centro se estacionan por todo el lugar, cuando llegan a sus hogares, no hay donde estacionarse/Fotos: Francisco Tapia

Vecinos y personas que acuden al Centro de Justicia para las Mujeres, ubicado en de la Colonia Jardines Alcalde de Guadalajara, se quejan de la falta de autoridad en la zona; unos se quejan de que los vecinos colocan objetos para evitar que automovilistas se estacionen y los vecinos se quejan de que debido a que los visitantes del Centro se estacionan por todo el lugar, cuando llegan a sus hogares, no hay donde estacionarse.

En el lugar abundan los botes con cemento y tubos, cajas de plástico y de madera, y conos por doquier colocados de forma arbitraria, haciendo imposible para la gente estacionarse en la vía pública.

“Es súper difícil poder estacionarse por aquí, todo mundo tiene los botes y si los mueves te rayan el carro o te ponchan las llantas, y como no estás, pues no sabes quién fue, entonces pues aquí hace falta que venga la autoridad a hacer algo”, dijo muy molesto un ciudadano entrevistado ayer por este reportero.

Tras una denuncia que llegó a la redacción de Página 24 acudimos a la zona para constatar las quejas de las personas que tienen que acudir al Centro de Justicia para las Mujeres, y es que estacionarse en los alrededores es sumamente complicado por los artilugios que son puestos por los vecinos, según los inconformes, que quieren impedir que se estacionen en los lugares que consideran como propios, pese a tratarse de la vía pública.

En contraste, vecinos se quejan de las personas que visitan el Centro de Justicia para las Mujeres: “Pues claro que vamos a poner cosas, imagínense que usted se va y regresa y no puede estacionar su carro porque ya hay un carro aquí parado, vinieron a robarnos la tranquilidad de la colonia”, dijo uno de los vecinos, quien prefirió el anonimato.

-¿Tiene permiso para colocar estos botes en la calle?

-No lo necesito porque está afuera de mi casa.

-Pero es la vía pública.

-Es afuera de mi casa, entonces no necesito un permiso, necesito que respeten todos.

Lo anterior forma parte del diálogo que tuvimos con uno de los vecinos quien accedió a entrevistarse con nosotros; sin embargo, insistió en que él al igual que todos los que son avecindados de esta zona, cuentan con el visto bueno del ayuntamiento y que no necesitan un permiso para colocar este tipo de cosas para evitar que la gente se estacione afuera de sus domicilios, incluso cuando no hay cocheras.

Sin embargo hay que decir que, este tipo de cosas están reguladas en la ley y reciben el nombre de bienes mostrencos, es decir, bienes que están en la calle y que al no pertenecer a nadie en específico pueden ser retirados por cualquier persona y dejarlos ante la autoridad municipal correspondiente, para que quien se sienta con derecho a reclamarlos lo haga con la salvaguarda de que puede llegar a ser sancionado por la obstrucción de la vía pública.

En este sentido las autoridades municipales no dotan de permiso alguno a las personas para la colocación de ese tipo de artefactos, sino que el procedimiento correcto es mediante el pago de un permiso específico para que se obtenga un número de registro que puede ser colocado con pintura amarilla en el machuelo de la banqueta, en tanto no exista el mismo, cualquier persona que coloque cualquier tipo de bien para impedir que se haga uso del espacio público, estaría incurriendo en una falta administrativa y puede ser detenido y presentado ante el juez cívico para la sanción correspondiente.

Trasciende que pese a la explicación jurídica señalada en el párrafo anterior, afuera del Centro de Justicia para la Mujer se han colocado enormes conos y fantasmas que sí tienen un número de permiso sin que el mismo esté puesto de la manera correcta, por lo cual, incluso el mismo organismo está incurriendo en faltas administrativas serias con total impunidad.