Tanto en Panaderías Como en Supermercados

En vísperas del Día de Reyes, las roscas en la zona metropolitana de Guadalajara alcanzan precios de hasta 450 pesos, situación que ha generado inconformidad entre consumidores que denuncian abusos y recuerdan que antes podían adquirirse por menos de la mitad

Por Rafael Hernández Guízar

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Ante la alta demanda de las tradicionales roscas, los comerciantes se aprovechan para encajarle el diente a los consumidores/Foto: Francisco Tapia

Las tradicionales roscas en la zona metropolitana de Guadalajara se encuentran carísimas previo al Día de los Santos Reyes.

Las que antes costaban entre 150 y 200 pesos ahora se venden hasta en 450 o más, dependiendo de sus características, ya sea rellenas o tradicionales.

“No puedo creerlo, está carísimo esto, con ese precio no nos va a ajustar para la rosca y el chocolate, y los regalos para los niños, ahora sí que de dónde, es injusto que estén así de caros los precios”, dijo la señora Ramona Ortega, entrevistada por este reportero.

Y siguió: “Mire, yo trabajé muchos años en un restaurante allá en la Ciudad de México, y antes no se podían subir los precios así, todo estaba muy cuidado, tenía uno que ir a las oficinas de gobierno cuando iban a aumentar los precios, ahora con la mano en la cintura un día las cosas están, por un decir, en 100 pesos, y al día siguiente ya cuesta lo doble, pues con qué ojos divino tuerto”, resaltó molesta.

El equipo de Página 24 recorrió desde panaderías tradicionales hasta supermercados.  Los precios resultaron bastante variados, pero no bajaban de los 250 pesos en las roscas más pequeñas, tamaños que no alcanzan para más de cuatro personas.

“Pues imagínese, nosotros somos siete en la casa, y todos son de buen diente, de qué tamaño tenemos que comprar la rosca para que nos ajuste, ay no, esto es una locura”, finalizó la molesta mujer.

La celebración del Día de Reyes es la última que contempla la tradición de esta temporada, cada vez más valorada por los tapatíos y convertida en todo un ícono en poblados como Cajititlán o en Tlajomulco de Zúñiga, donde la tradición dicta que son los tres sabios de Oriente quienes llevan los regalos a los niños y los dejan bajo el árbol de Navidad.