Y ninguna autoridad lo impide, acusan
Por Rafael Hernández Guízar

En las inmediaciones del CUCEI, por ejemplo, los vendedores ambulantes y las tiendas cercanas venden cualquier cosa mucho más cara: desde una botella de agua, plumas hasta cubrebocas. El problema se extiende a los espacios de estacionamiento, que son abarcados por apartalugares, los cuales cobran hasta 50 pesos por dejar el auto/Foto: Francisco Tapia
Los abusos están a la orden del día en los alrededores del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI) donde se aplica la vacuna contra el COVID-19.
Y es que cualquier producto se vende hasta cinco veces más caro de su valor, pues desde alimentos hasta bolígrafos o cubcrebocas, todo se vende carísimo, cobran hasta el estacionamiento en la vía pública y no hay autoridad que lo evite.
“Vine a ponerme la vacuna y la verdad es que todo está muy caro, los comerciantes se aprovechan de que las personas se vienen a veces sin comer, por ejemplo yo como no sabía cuánto tardaban en atenderme me vine sin desayunar y aquí compré una fruta y sale a 40 pesos, los panes a 10, y así, todo está muy caro”, dijo muy molesta Karla Saucedo, una joven entrevistada al salir de aplicarse la vacuna.
Dijo que es un abuso que las autoridades no han evitado, pese a que se hay límites en los precios de los productos fijados por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) y el gobierno federal.
Pero no sólo son los comerciantes ambulantes los mismos locales, sino, hasta los mismos funcionarios y voluntarios que trabajan en la aplicación de la vacuna quienes ofrecen por ejemplo, bolígrafos hasta en 20 pesos, los que por cierto cuestan alrededor de tres pesos en cualquier establecimiento.
“Sí aquí todos andan haciendo negocio, por ejemplo acabo de escuchar que una señora necesitaba un cubrebocas y selo vendieron a 20 pesos y ni siquiera es de buena calidad, es de esos de los de cinco pesos y a mí se me hace indignante, porque por ejemplo, las personas que vienen saliendo de la vacuna me duele el brazo y llegan todos a ofrecerte de todo y creo que es como si se estuvieran aprovechando. Los estacionamientos están bien caros también, 50 pesos, a todo le están sacando provecho, es muy difícil de encontrar lugar”.
Y no era la única persona molesta por los altos precios que se pusieron a los productos. Otros de los ciudadanos con los que platicamos indicaron que debería de haber presencia de Inspección y Vigilancia del ayuntamiento de Guadalajara para evitar este tipo de excesos.
Además, trasciende que los franeleros se apoderaron de las calles y cobran cuotas de hasta 50 pesos por permitiré a la gente estacionarse en la vía pública, algo que constituye una falta administrativa y un delito, pero no hay policía que lo evite.
