Rateros operan con total impunidad, critican habitantes

Por Rafael Hernández Guízar

La inseguridad recrudece en la colonia Americana de Guadalajara, pese a las mu­chas denuncias nada se ha he­cho por mantener el orden.

Y es que en plena luz de día se cometen robos por ra­teros que operan con total im­punidad en la zona, sobre todo de teléfonos celulares y com­putadoras de automóviles.

“Sí, ya de que ves a dos que vienen caminando o que van en moto mejor te haces a un lado, a mí me ha tocado ver cómo arrebatan celulares. Nada menos hace dos sema­nas por la calle de Morelos estaba esperando el camión y un chavo que estaba viendo el celular parado en la banqueta cerca de la calle y pasaron dos en una moto y le arrebataron el teléfono y se fueron, y na­die hizo nada ni dijo nada, y el chavo se fue corriendo atrás de ellos pero pues no los alcanzó obviamente porque pues una persona contra una moto pues nunca y ese es uno nada más, me ha tocado ver que en la misma avenida Chapultepec hacen lo mismo, y uno dice ¿y la policía?, pues bien gracias”, dijo María Fernanda Alonso, una de las entrevistadas ayer en la denominada zona rosa.

“Luego, dicen que las lám­paras de Guadalajara iban a estar todas funcionando y no es cierto, hay varias calles que están sin luz como la de Bél­gica, la de Bruselas; es más, la misma calle de Montenegro, la verdad es que hay problemas como esos que hacen que sea más inseguro. Yo trabajo aquí en un bar y cuando salgo pues sí me da como pendiente que me pase, por eso el celular lo lle­vo guardado y no lo saco ni de broma, a veces ni en el camión, mejor se la piensa una”, siguió.

Según los entrevistados, es urgente que se trabaje por par­te de la policía municipal, pues si bien hay elementos de las guardias municipales que dan rondines pie a tierra en el came­llón de Chapultepec, estos son insuficientes para controlar los robos que se dan en esta zona.

Por ello, comerciantes y ciudadanos pidieron a las au­toridades que se refuerce la seguridad y que haya control con las cámaras de videovigi­lancia.