Venta de ladrillos se desploma

Sufren ladrilleros de Tonalá por el clima

Por Rafael Hernández Guízar

Fotografía relevante a la nota.

Las intensas lluvias que han azotado la ZMG han impedido a los ladrilleros trabajar pues cosen el ladrillo a la intemperie y por la lluvia no pueden prender el horno/Foto: Francisco Tapia

La venta de ladrillos se desploma por las inclemen­cias del tiempo, denunciaron ayer ladrilleros de Tonalá.

Y es que las intensas llu­vias que han azotado la zona metropolitana de Guadalaja­ra les han impedido trabajar pues cosen el ladrillo a la intemperie y por la lluvia no pueden prender el horno.

Esto se traduce en falta de dinero, pues si no produ­cen no ganan, y por cierto, el sueldo es raquítico, apenas 200 pesos la jornada.

“Mire pos mal cuando llueve, casi no llega trabajo porque no se puede, como el otro día que estuvo lloviendo ocho días y ochos días sin tra­bajar pues como va a comer uno. Ganamos 200 pesos y trabajando de ocho de la ma­ñana a cinco de la tarde. Yo tengo familia: una hija y una esposa, y luego dicen que va a subir el costo del agua y de la luz, llegan los recibos de 500 de luz y 200 de agua, pues de dónde”, lamentó Rigoberto Robles Samaniego, un hom­bre que trabaja en una ladri­llera de Tonalá.

El hombre se vino de Estados Unidos, pues su si­tuación fue difícil en aquel lugar y en Jalisco, su tierra, es sumamente difícil ganar­se el sustento para él y su familia.

“Con 200 pesos al día cómo le hace uno, no hay apoyo de nadie y uno se tie­ne que arrimar comida, sino pues nomás paseando la sa­liva por la garganta. Hay que trabajar hasta los domingos porque no se gana mucho, y son muchas cosas las que se gastan en esto del ladrillo, todo cuesta y el gobierno no ayuda en nada, en nada”, agregó Rigoberto.

La falta de apoyos es evi­dente y ellos deben salir ade­lante contra viento y marea.

Cansado de lo que deben soportar y las muchas ca­rencias que a diario se de­ben sortear, trata de ganarse la vida, aunque es cada día más difícil y sobre todo, en la temporada de lluvias, cuando por más que quieran no pueden trabajar.

“Uno aquí trabajando como burro, no tuvimos es­tudios como la demás gente. Al gobierno, pues le deci­mos que nos dejen trabajar y ya, tenemos que comer, sino comemos cómo le vamos a hacer, ellos los del gobierno ganan por estar sentaditos y uno aquí como burro en el so­lazaso. Esas son las cosas que tenemos que pasar”.

Hizo un llamado pues al gobierno del estado, para que les den apoyos al menos, de despensa y salud ya que no cuentan con ninguna presta­ción, ni siquiera las de ley.

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