Ciudadanos buscan evadir responsabilidades y afectan a terceros

Esta práctica es común en Jalisco, y enfrenta ante la ley a quienes incurren en ella

Por Rafael Hernández Guízar

Un ciudadano denunció ayer algo que es común en Jalisco la refacturación apó­crifa de vehículos que causa severos problemas.

Ayer en la fiscalía esta­tal, un ciudadano estuvo a punto de ir a prisión, pues había vendido una motoci­cleta a otra persona que le compró a un tercero; dicho vehículo no tenía la factura original sino una factura de una empresa del estado de Morelos, la cual por cierto, hacía las veces de la original pero no contaba con el con­secutivo, es decir, la ante­rior factura de la tienda que la vendió nueva.

Esto no fue impedimento para que sacara placas de mo­tocicleta aunque no en Jalisco, sino en el estado de Guerrero y así la manejaba en Jalisco; el problema fue al momento en el que la fiscalía investigó el vehículo.

Se trataba –a decir de la fiscalía– de un fraude, pues este ciudadano no era el legí­timo dueño y vendió el vehí­culo con una factura “apócri­fa”, algo que podría haberle llevado a la cárcel.

Dicha motocicleta se com­pró en una tienda departa­mental en Guadalajara y no se terminó de pagar.

Lo anterior ocasionó que la carta factura que se entregó a esa persona que adquirió en la tienda el vehículo dejara de tener vigencia.

Según el personal de la fiscalía con el que ayer nos entrevistamos, esta es una práctica común que se utili­za por la ciudadanía que ha extraviado las facturas de los vehículos o que simple­mente no cuentan con ellos; sin embargo, al momento de rastrear los mismos se ve­rifica este tipo de acciones que ponen en problemas a los poseedores que fungen como dueños.

Igualmente, el hecho de que se saquen placas de otros estados cuando ya cuenta con placas de Jalisco –por ejemplo- para no tener que pagar los adeudos, oca­siona que al momento de que el vehículo llegue a ser asegurado, es decir, lleva­do al corralón por cualquier motivo, se revisen los núme­ros de serie y demás identi­ficadores del mismo y es ahí cuando se constata que hay adeudo en Jalisco también, lo cual supone al propietario el hecho de tener que liqui­dar dicho adeudo para recu­perar su bien.