Tenía el rostro cubierto y no mostraba su placa

Por Rafael Hernández Guízar

En uno de los inconstitu­cionales retenes policíacos, un ciudadano fue vejado, amenazado y amedrentado por un policía municipal de Guadalajara.

Fue el pasado día 26 de mayo cuando una pareja de policías, uno municipal de Guadalajara y uno vial, inter­ceptaron a este joven en las afueras del paraninfo de la Universidad de Guadalajara (UdeG) ubicado sobre la ca­lle Manuel López Cotilla, sin explicación alguna le pidieron los documentos de su motoci­cleta y al tratar de decir algo en su defensa, el uniformado tapatío hizo de las suyas.

“Me agarró del brazo y me dijo ‘bájale de huevos que puedo hacer que te cargue la chingada, si te pones pendejo te voy a sembrar droga y te va a cargar la verga, ¿entendiste pendejito?”, dijo el amedren­tado ciudadano.

Pero no paró en esto, luego de la amenaza, el policía tapa­tío que estaba cubierto del ros­tro, sin su placa ni su nombre a la vista, intentó esposarlo pues dijo que “se estaba resistiendo a una revisión”, acciones que son ilegales, inconstituciona­les y que la misma Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco (CEDHJ) ha tachado de inaceptables en sus reco­mendaciones.

“Estaba con el rostro tapa­do y cuando le die que me di­jera quién era y qué número de policía tenía me volvió a decir que me iba a cargar la verga fue cuando me quiso esposar, obviamente que me resistí pues ya me había dicho que me iba inventar un delito fede­ral que son al menos seis años de cárcel y todo porque no le había gustado que le pidiera una explicación, pues obvio que me dio miedo y ya no supe qué hacer, y aquí quiero decir algo, el mismo policía vial me dijo que fuera a Derechos Hu­manos porque no había estado bien lo que sucedió”.

Desde esa fecha, este ciuda­dano no puede ni salir a la calle tranquilo pues al ver una pa­trulla de policía y más si es de Guadalajara, entra en pánico, y tiene ataques de ansiedad.

“La verdad es que ya no puedo ver a un policía sin que me dé miedo, o sea que si veo una patrulla mejor le saco la vuelta, me voy porque me da miedo que pueda pasar algo”.

Perdió un empleo, dejó de ganar dinero para su manuten­ción y la de su hijo por miedo a salir a la calle.

Al momento, este ciuda­dano muestra un severo estrés postraumático ante la presen­cia de la policía. No ha inter­puesto una queja o denuncia por temor a las represalias, sin embargo, indicó que sólo confía en la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalis­co para que pueda alcanzar justicia.