Abundan las faltas institucionales y el escaso apoyo a familiares: Jorge Ramírez

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Especialista de la UdeG consideró que sólo el año pasado, casi 43 por ciento de los cadáveres encontrados en fosas clandestinas en el país, fueron hallados en Jalisco: “Eso no es un logro”/Foto: Especial

La estrategia para atender el problema de las desapa­riciones forzadas en Jalisco ha sido un fracaso, pues hay indolencia de parte de la Fis­calía General (FGE) y los esfuerzos están enfocados en recuperar cuerpos, más que en encontrar a las personas, afir­mó el coordinador del Comité Universitario de Análisis en materia de Desaparecidos, del Centro Universitario de Cien­cias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la UdeG, Jorge Ramírez Plascencia, a propó­sito del Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada, que se celebró ayer.

“Los datos son contunden­tes respecto a la capacidad que el Estado ha tenido para resol­ver el problema. Jalisco está en primer lugar de desapari­ciones, y el hecho de que haya localización de muchas fosas y recuperación de cuerpos se presenta como un logro, como un indicio de que se hace bien el trabajo, pero es más bien un fracaso de los gobiernos esta­tales y federal, porque tiene que ser en vida de las perso­nas cuando las encuentren, no cuando están fallecidos”, de­claró en entrevista.

De acuerdo con la Secreta­ría de Gobernación (SG), Ja­lisco es el Estado con mayor número de personas desapa­recidas en México con 12 mil 105 casos registrados entre el 15 de marzo de 1964 y el 8 de abril de 2021, de los cuales, 3 mil 96 son contabilizadas desde diciembre de 2018.

El reporte señala que en 2020 fueron recuperados 433 cuerpos de personas enterra­dos en fosas clandestinas en la entidad, lo que quiere decir que casi 43 por ciento de los 859 cadáveres encontrados en el país en este tipo de lugares estaban en Jalisco.

Para Ramírez Plascencia hay una clara descoordina­ción entre los mecanismos de la Fiscalía General de Jalisco y lo que hace el Servicio Mé­dico Forense (Semefo) en re­lación con la identificación de personas encontradas en fo­sas clandestinas, que es tardía y que no atiende de manera efectiva a las víctimas.

“Existe una falta de insti­tucionalidad y de apoyo. El gobierno no ha entendido que hay una verdadera crisis fo­renses, y ha trabajado con las mismas limitaciones e indife­rencia de siempre, sin incluir a los colectivos que, en oca­siones, tienen más informa­ción y hacen más que ellos”, subrayó el investigador.

Recordó que ha habido ca­sos emblemáticos de personas que han sido encontradas ya sea vivas, o recuperadas en fo­sas clandestinas y regresadas a sus familiares de manera rá­pida, pero estos son ejemplos que enfatizan la desigualdad con la que trabajan tanto la fiscalía como el Semefo.

“Hay una respuesta selec­tiva. Es una pena que exista una especie de criminaliza­ción previa de las víctimas de desaparición, con la idea de que las personas que están en fosas habían hecho algo malo. Las instituciones y la sociedad tienen esta idea de que ‘algo estaban haciendo’ y no vale la pena preocuparse mucho. El gobierno estatal sí reacciona cuando hay presión ciudadana, pero muchas de las víctimas no tienen esa facilidad del acceso a Internet o la visibilidad que dan las redes sociales”, abun­dó Ramírez Plascencia.

El especialista del Depar­tamento de Sociología del CUCSH consideró que ni el gobierno estatal ni el federal están atacando el problema de raíz, que está relacionado con la falta en el combate al cri­men organizado y que pare­ciera que hay “un pacto de no agresión o complicidad” con los cárteles, que propicia no sólo la inseguridad en territo­rio estatal sino el incremento en los casos de desaparición.