Comerciantes del lugar lamentan robos
Por Rafael Hernández Guízar

Diana Muñoz, una de las comerciantes que vende comida en este parque, lamentó que como no hay vigilancia en el lugar, los amantes de lo ajeno abren las cortinas y se llevan objetos de valor/Fotos: Francisco Tapia
La inseguridad es imparable en el Parque González Gallo de Guadalajara, no hay vigilancia y a los comerciantes les roban con total impunidad.
“Aún seguimos con los robos en los locales, últimamente te han abierto las cortinas y ahora han estado con una táctica de subirse a la azotea, desconectar los tanques estacionarios y jalar los tubos de cobre o abrir por arriba del techo y robarse las cosas, afortunadamente a nosotros no nos han robado porque tenemos aquí a los perros, pero a los compañeros sí, les abren las cortinas y les roban sus cosas, pero es que como viene mucha gente de otros lugares pues es la que se lleva las cosas”, denunció Diana Muñoz, una de las comerciantes que vende comida en este parque.
Pese a las muchas denuncias que se han hecho a las autoridades no hay vigilancia, los robos son una constante que azota a todas las personas y tanto de día como de noche es algo ya insostenible.
“Le digo que hasta se suben a la azotea y ahí se ponen a escarbar y por ahí se llevan las cosas, aquí los mismos clientes que vienen a comer se van asaltados, es algo bien desesperante”, agregó la molesta mujer.
De ser un sitio familiar para la recreación, ahora es un sitio de consumo de drogas: “Hace como tres semanas encontraron una persona muerta ahí adentro, y aprovechan el parque para drogarse, viene muy poco la patrulla, no hay vigilancia, antes venían guardabosques pero ya no han venido”.
Al momento, las autoridades municipales simplemente los han olvidado, ya no hay patrullaje y ya ni siquiera los comandantes pasan con ellos a ver qué necesidades existen.
Cansados de esta situación, ellos mismos han pensado en contratar a un velador que les ayude a mantener el orden; sin embargo, nadie ha querido aceptar esta responsabilidad.
Por ello, el llamado que hicieron fue al actual presidente municipal y al electo, a ambos, para que conjuntamente diseñen alguna estrategia que les ayude a recobrar la calma y que la ciudadanía deje de ser blanco de los rateros.
