Y que se castigue a quien contaminó con herbicidas

Por Elizabeth Ríos Chavarría

Fotografía relevante a la nota.

“Las autoridades de los tres niveles de gobierno están obligadas a la adopción de medidas preventivas para la protección del medio ambiente, y a prevenir las situaciones de peligro o reducirlas al máximo”, explicó Alfonso Hernández, ombudsman de Jalisco/Foto: Especial

Por el daño que sufrieron niños y adolescentes de Autlán de Navarro por el uso de agroquímicos o plagui­cidas, la Comisión Estatal de Dere­chos Humanos (CEDHJ) emitió la recomendación 141/21.

La recomendación se hizo por violaciones de los derechos huma­nos a la legalidad y seguridad jurí­dica, a la protección del derecho a la salud, al medio ambiente sano y a los derechos de la niñez, atribuidas a la Semadet, la Procuraduría Estatal de Protección al Ambiente, la Se­cretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, a la Secretaría de Educación Jalisco, así como al ayuntamiento de Autlán de Navarro.

El caso se dio a conocer desde el 2019, cuando varios medios de comu­nicación evidenciaron la detección de herbicidas en el organismo de niños y adolescentes de las localidades de Ahuacapán y El Mentidero, en men­cionado municipio, con un estudio de laboratorio que se les practicó a par­tir de que estos presentaron dolor de cabeza, irritación de ojos, náuseas y vómito.

Por ello, en la recomendación se pidió, entre otras cosas, que las instancias municipales y es­tatales intervengan para garanti­zar el interés superior de la niñez y sus derechos humanos al me­dio ambiente, salud y educación; y que se lleven a cabo los pro­cesos administrativos en contra de quien resulte responsable por esta grave situación.

Cabe recordar que la comi­sión inició de forma oficiosa una investigación, en su momento, la cual evidenció que la parcela que colinda con la escuela pri­maria Venustiano Carranza, en El Mentidero, era constantemen­te fumigada durante la mañana cuando los menores se encontra­ban en clases.

En este sentido, autoridades de la comisión informaron que dicha parcela pertenecía al plantel y que las personas que estaban a cargo en su momento de la dirección de la escuela la rentaban a un agricultor que trabajaba la tierra, por lo que fueron omisas de dar aviso a las au­toridades toda vez que la ley esti­pula que este tipo de lugares solo deben servir para la investigación, enseñanza y divulgación.

Aunado a esto, encontraron pesti­cidas en las heces fecales de felinos de las regiones de Sierra de Amula y Costa Sur, así como algunas par­tículas agrotóxicas en el agua del pozo de suministro de El Mentide­ro, así como en su tierra.

“Las autoridades de los tres ni­veles de gobierno están obligadas a la adopción de medidas preventivas para la protección del medio am­biente, y a prevenir las situaciones de peligro o reducirlas al máximo, ejerciendo la concurrencia ambien­tal, para llevar a cabo una distribu­ción de competencias, de forma en que la coordinación entre los distin­tos niveles sea óptima, y que cada uno actúe para intervenir en el pro­blema”, informó el organismo.