Paso de tuneladora y del tren afectan estructura del inmueble: Especialistas

Por Elizabeth Ríos Chavarría

Fotografía relevante a la nota.

Para que la tuneladora pasara por debajo del templo se inyectó cemento en la parte norte del lugar, lo que generó desigualdad en los cimientos; con las vibraciones de los trabajos y ahora del tren, se genera incertidumbre y temor respecto a la vulnerabilidad sísmica en este tramo de la línea 3 del tren/Fotos: Elizabeth Ríos Chavarría

Miembros de la orden franciscana, así como espe­cialistas que han seguido el tema los últimos cuatro años, aseguraron que el templo de San Francisco de Asís, asen­tado en pleno centro de Gua­dalajara, se encuentra en ries­go de colapso, por las obras que se hicieron de la Línea 3 del Tren Ligero, ante un sis­mo mayor a 4.6 grados.

A decir de expertos, los trabajos que se hicieron para preparar el paso de la tunela­dora generaron afectaciones a la estructura del inmueble, ya que se inyectó cemento en el suelo del templo, en la parte norte, lo que generó desigualdad en los cimientos que, con las vibraciones de los trabajos y ahora del tren, han generado incertidumbre y temor respecto a la vulne­rabilidad sísmica del lugar.

El restaurador de monu­mentos, Alfredo Varela, ase­guró que quienes llevaron a cabo la obra no previeron el suelo, con estudios previos que nunca se hicieron, por lo cual urgió a que se imple­mente un proyecto ejecutivo de rescate.

“Ya hay una serie de grie­tas, ya hay un testigo que (la estructura) ya recorrió más de un centímetro, desde que se in­auguró la obra, ellos alegan no haberlo puesto, eso lo pueden ver, ya se desplazó, ya la grieta se marca eso quiere decir que el templo continúa en movi­miento”.

Hace días la Secretaría de Comunicaciones y Trans­portes (SCT), que llevó a cabo la obra, aseguró que la L3 no generó daños de cui­dado en el templo, algo que expertos ayer desmintieron, al asegurar que las mismas se hicieron mal.

“Debió de haberse hecho un estudio en detalle para considerar el pasado y el pre­sente del suelo, y con ello ha­cer una prospección de qué podría tenerse a futuro. Bajo el templo tenemos una estruc­tura natural alterada, un suelo densificado y en un temblor el baile del suelo en la zona densificada y en la no será diferente, y obligadamente el templo estará sometido a rit­mos diferentes y eso es peli­groso. Nos dejan una vulnera­bilidad sísmica importante”, manifestó Salvador Lazcano, especialista en suelos.

Por ello, solicitaron a los responsables presentar una serie de documentos enfoca­dos a los estudios prelimina­res del inmueble y su estado actual; levantamiento del mismo y control geométrico; y un diagnóstico estructural generalizado.

Con todo esto, manifesta­ron, se busca que la SCT se responsabilice de los daños generados al templo, con una intervención urgente, para re­gresar la habitabilidad del mis­mo, puesto que sigue cerrado al público.