Ni pandemia ni crisis económica: Vecinos
Por Rafael Hernández Guízar

Una mujer que se prostituye desde hace más de 30 años en el Parque Morelos reveló que tienen un control muy estricto en materia de salud pues cada tres meses les realizan pruebas de SIDA y demás enfermedades sexuales/Foto: Francisco
Tapia
Ni la pandemia ni la crisis económica ha afectado las ganancias a las prostitutas del parque Morelos en Guadalajara. Una mujer de 68 años que desde hace casi 30 se prostituye en el Parque Morelos, dijo en entrevista con Página 24 que la pandemia no le ha afectado, incluso resaltó que trabaja con todas las medidas sanitarias.
“A mí me ha ido bien porque hasta ahorita estoy sata, no me ha pasado nada malo, y a veces tengo precauciones, me pongo cubrebocas cuando voy a trabajar con el cliente, pero todo bien. Ahí al hotel que vamos no exigen lo de la temperatura, el gel, y pues ya cuando salgo me lavo las manos y el cliente también, los dos tenemos que entrar protegidos”.
Y agregó: “Cada tres meses vienen y nos hacen la prueba del SIDA, del papiloma humano, del sífilis, nos checan y a la que sale malita pues la manda a que se cure, es por precaución por las personas que vienen con nosotros. Yo tengo ya aquí 27 años, y pues el Parque Morelos es mío. Yo tengo 68 años de edad, pues tenía más de 40 años”.
Para ella, el trabajo sexual es algo que forma parte de su vida. Incluso reveló que tiene varios clientes desde hace 15 años que constantemente la visitan y que ellos, son como “sus maridos” pues le ayudan con el gasto.
“Yo tengo mi clientes viejos, ya trabajo desde hace años con ellos, son como maridos, me dan dinero, cualquiera que llega pues me paga 200 pesos más el cuarto, por media hora y protegida con condón, no se puede más que eso, sólo media hora. Los que sí me ayudan son mis clientes de hace años, ellos me dan que mil 500 el más pobre, dos mil, dos mil 500, pero los de aquí del parque son puros viejitos que pagan 150 pesos y sin preservativo”.
Asimismo, dijo que ella tiene mucha suerte entre los más jóvenes. pues son precisamente quienes más solicitan sus servicios.
“Yo de 18 para arriba el que sea, nada más que sea mayor de edad, a mí me cae mucho de 18 años, tengo mucha suerte, no sé por qué me escogen a mí, casi viejitos no me llegan, yo con el que traiga dinero, el que traiga dinero, eso sí, me da cosita con los que andan sucios pero les digo que se laven, que se laven sus partes y las manos porque me van a tocar y van a tocar mi ropa, y que se pongan condón”.
Reveló que tienen un control muy estricto en materia de salud pues cada tres meses les realizan pruebas de SIDA y demás enfermedades sexuales.
A sus 68 años de edad, esta mujer a diario se levanta y se prepara con gusto para ir a su trabajo pues no es algo que haga con desagrado según dijo, ya que a lo largo de su trayectoria le han ofrecido diversas oportunidades tanto personales como laborales, pero ella ha preferido siempre ese oficio.
