En lugar de criminalizar protesta, que atiendan sus demandas

La bancada del PRD en San Lázaro reiteró su reclamo a la fiscalía de Jalisco, a las autoridades educativas y a todas aquéllas que tengan competencia en la persecución y castigo de pederastas que actúen ya y conforme a sus facultades para hacer justicia a las víctimas, en lugar de perseguirlas y penalizarlas/Foto: Especial
El GPPRD en la Cámara de Diputados, en voz de su coordinadora, Verónica Juárez Piña, condenó la detención de los manifestantes, principalmente mujeres, que exigían justicia para las niñas y niños víctimas de violencia sexual en diversos centros educativos de Jalisco y exigió que se les retiren los cargos.
Las detenidas y luego liberadas son acusadas por presuntos daños a las cosas, daño al patrimonio urbano, pandillerismo, lesiones y delitos contra representantes de la autoridad.
Protestaban precisamente por la inacción de las autoridades contra los maestros, directivos y otros pleados de algunos centros escolares que provocaron daños, lesiones y otros abusos de índole sexual contra los infantes, sea que lo hayan hecho aisladamente o en pandillerismo.
La bancada del Partido del Sol Azteca reiteró su reclamo a la Fiscalía General de Justicia de Jalisco, a las autoridades educativas y a todas aquéllas que tengan competencia en la persecución y castigo de pederastas que actúen ya y conforme a sus facultades para hacer justicia a las víctimas, en lugar de perseguir y penalizar a quienes les demandan que cumplan con su responsabilidad.
El GPPRD señala que ésa es la mejor manera de evitar manifestaciones, pues no es aceptable que después de varios años de cometidos aquellos crímenes contra niñas y niños, los abusadores sigan en impunidad y en posibilidad de seguir cometiendo más abusos.
En resumen, las y los legisladores perredistas exigieron que, tras la liberación de las detenidas, se retiren los cargos en su contra y que las autoridades, en lugar de este absurdo, se avoquen a procesar sus denuncias contra los abusadores de niñas y niños en escuelas o cualquier otro espacio, público o privado, para no dar motivo a las protestas ni, lo que es más importante, a más abusos contra la niñez.
