Hombre en desgracia pide apoyo para salir adelante
Por Rafael Hernández Guízar

Luis Arturo Ruiz ni su ex esposa ni sus hijos le tienden la mano, tampoco su hermana, la única que tenía en Jalisco le ayuda en nada y eso, por desgracia lo tiene viviendo en la calle. Como tiene sólo 50 años de edad, no puede recibir apoyos del gobierno/Foto: Francisco Tapia
Tras perder su empleo, Luis Arturo Ruiz Carrillo perdió su familia y ahora vive debajo de un puente.
Llegó del Distrito Federal –ahora Ciudad de México– hace cinco años y desde entonces, las cosas han sido pésimas para él pues no tiene familia que le ayude y vive a la intemperie.
“Del Distrito Federal vine a trabajar con mi familia, perdí mi empleo, perdí a la familia, me peleé con mi hermana, estaba haciendo un trabajo de poner una luz en un primer piso y me caí y llevo un mes y cuatro días y no he sanado, el pie no ha sanado”.
No sólo perdió su familia, también la salud es uno de sus más grandes problemas, pues por tratar de ganarse la vida sufrió un accidente que lo tiene atado al suelo.
“Yo tengo 50 años apenas, no me pueden dar apoyos de la tercera edad, no puedo ni caminar, a lo mejor me podrían ayudar a estar en una casa albergue. No puedo ni caminar, doy unos 30 pasos y me caigo, no puedo ni caminar”.
Ni su ex esposa ni sus hijos le tienden la mano, tampoco su hermana, la única que tenía en Jalisco le ayuda en nada y eso, por desgracia lo tiene viviendo en la calle.
“Estuve en la cárcel allá en el Distrito Federal, fue por un robo pero ya me reformé, fueron cinco años muy duros, porque nadie me apoyó. Ya tengo tiempo separado y pues nadie ve por mí, yo si no les doy no les quito, a ellos que Dios los ampare y ya con eso estoy bien”.
Pero la indigencia no le ha trastornado y siente un profundo deseo de superarse, de lograr componer su vida y tener de nuevo un hogar, un empleo y hasta una familia.
“Tengo ganas de estar bien, de tener un empleo, de tener algo mejor, ojalá que me pudieran dar una ayuda”.
Luis Arturo vive debajo de un puente en las cercanías de la comunidad de El Rosario, en Tonalá. Ahora, espera que le pueda alguien ofrecer algún trabajo que le permita recobrar su vida y por ello, salir de las calles ara siempre.
