La pandemia del COVID- 19 y el exceso de muertes por esta enfermedad podrían pro­vocar una disminución del cre­cimiento poblacional y de la esperanza de vida en México, coincidieron académicos de la Universidad de Guadalajara.

En conferencia a propó­sito del Día Mundial de la Población, que se conmemo­ra el próximo 11 de julio, la doctora Patricia Noemí Var­gas, Jefa del Departamento de Ciencias de la Salud, del Centro Universitario de los Altos (CUAltos), de la Uni­versidad de Guadalajara, afir­mó que, aunque no hay cer­teza de cuántas personas han fallecido por el coronavirus, se espera una modificación en las variables demográficas del país.

“Va a pegar en el ritmo de crecimiento. Siempre ve­mos que el volumen de la po­blación se incrementa, pero cuando vemos fenómenos como el incremento de las de­funciones o el descenso de la fecundidad, en su caso, lo que hay es una desaceleración. Y vamos a tener una tasa de cre­cimiento mucho menor y don­de tengamos comprometido el nivel de reemplazo”, explicó la especialista.

En esto incidirá, además, el número de nacimientos que se registren, ya que las tasas de fecundidad podrían incre­mentar debido a que, por la reconversión para atender a pacientes con COVID-19, muchas clínicas suspendieron los servicios de salud sexual y reproductiva y con ello la dotación de anticonceptivos, lo que podría influir en un repunte de nacimientos. La migración es otro aspecto que afectará a este tema.

“Si sabemos que estos in­dicadores de mortalidad, fe­cundidad y migración serán necesarios para la estimación de la población, que van a cambiar la tendencia que ha­bían mostrado y la trayectoria esperada, sí va descender la tasa de crecimiento de po­blación, pero no sabemos la magnitud, y eso va a impactar en el reemplazo poblacional en el mundo”, dijo.

El doctor Alejandro Ca­nales Cerón, profesor inves­tigador del Departamento de Estudios Regionales, del Cen­tro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA), señaló que los de­cesos y problemas de salud que ha traído la pandemia se sentirán a corto y mediano plazos en diversos aspectos.

Uno de estos cambios es que una vez superada la pan­demia se puede generar un baby boom, es decir, que las parejas que decidieron no te­ner hijos durante este tiempo por miedo decidan cursar un embarazo.

Por otra parte, los niveles de mortalidad de los últimos 18 meses, los problemas de sa­lud asociados con el contagio de COVID-19 y las limitantes en el acceso a los servicios de salud, generarán un deceso en la esperanza de vida.

“Con estos niveles, es muy probable que la esperanza de vida se reduzca; también es cierto que esa caída pueda ser sólo por un periodo breve. Ha­bía un efecto estructural para aumentar la esperanza de vida, y esto lo va a tirar para abajo, va a hacer que esa tendencia se detenga, que baje y después se recupere”, explicó.

Por su parte, la doctora Edith Yolanda Gutiérrez Váz­quez, directora del Centro de Estudios de Población del CUCEA, declaró que 33 por ciento de las 19 mil 225 de­funciones en Jalisco de los últimos 18 meses no hubieran ocurrido si no existiera el CO­VID-19. En el caso de Méxi­co, el exceso de muertes es de 47 por ciento. La mayoría de este exceso de defunciones se presenta entre la población masculina.

Aceptó que hay un núme­ro desconocido de muertes que no se han vinculado con el COVID-19, además de que la reconversión de hospitales ha acaparado los servicios de emergencia y los espacios destinados a diversas especia­lidades en salud, lo que ge­nera que las personas sanas o con enfermedades preexisten­tes no tengan acceso a estos servicios.