Ambulantes temen azote de inspectores municipales

Por Rafael Hernández Guízar

Fotografía relevante a la nota.

“Andamos con el temor de que nos vayan a quitar nuestra mercancía”, lamentaron qiuenes se instalan en los alrededores de la estación Central Nueva; si les levantan folio y se llevan la mercancía es casi imposible pagar la multa y recuperarla/Fotos: Francisco Tapia

Comerciantes ambulantes pidieron al ayuntamiento de San Pedro Tlaquepaque que les permita vender sus pro­ductos en las afueras de la estación del tren ligero en la Central Nueva, apenas logran sacar para comer.

Viven atemorizados por­que los inspectores les quiten sus productos, pues los fo­lios son muy altos y recobrar sus productos es casi imposi­ble, además de que varios de ellos son empleados, es de­cir, venden cosas de alguien más y en caso de que se les decomise deben pagarlo de su bolsillo.

“Soy mamá soltera y la verdad tengo dos hijos, ando caminado por toda la ciudad para mantener a mis hijos, uno como comerciante pues andamos con miedo de que nos vayan a quitar las cosas, yo nada más aquí tengo tra­bajo porque aquí puedo tener a mis hijos conmigo. Vengo desde Tonalá, donde se pone el tianguis, vine hasta acá y me puse a vender”, dijo Kar­la Elizabeth, una comerciante entrevistada por Página 24.

En su caso particular, las ventas como ambulante es lo único que le quedó pues sólo así puede estar con sus hijos, educarlos y darles de comer. Ella es empleada de otra per­sona que le da mercancía para vender, al día, le paga 150 pe­sos, pero en caso de que se le decomise el productos, debe pagarlo de su bolsillo, de ahí que pida ayuda a las autorida­des municipales.

“Ahorita bajó mucho por lo de la pandemia, a mí me pagan 150 por día, aquí yo puedo te­ner a mis hijos, y eso es algo que me gusta porque puedo estar con ellos. Yo pago renta, son mil 200 al mes, y de he­cho es un cuartito pequeño, yo tengo que mantener a mis dos hijos y pues no queda más que echarle ganas, más que nada”.

Igual que Karla, varias personas con las que platica­mos son empleadas, aspiran a tener un negocio propio pero para ello, requieren de una in­versión que no pueden juntar,

Sin embargo, nuevamente el hecho de ser interceptados por los inspectores, es algo que les desanima, por ello, hicieron una petición concre­ta al ayuntamiento, que les den opción de poder trabajar sin tener que perder por ello sus mercancías y por ende, su economía.