Y tentativas de suicidio, advierten especialistas

En Jalisco hay una inicia­tiva de ley congelada desde 2019 en contra de lo que lla­man Esfuerzos para “Corre­gir” la Orientación Sexual y la Identidad de Género (ECOSIG), luego de que el Congreso capitalino aproba­ra, el pasado 24 de julio, una reforma al código penal para tipificarlos como delito, afir­mó el doctor Christian Israel Huerta Solano, profesor del Departamento de Psicología Aplicada del Centro Univer­sitario de Ciencias de la Sa­lud (CUCS) de la UdeG.

Huerta Solano participó en una rueda de prensa para analizar los riesgos de las mal llamadas “terapias de conversión”, en el marco del Día Mundial de la Homofo­bia, que se celebra el día 17 de mayo, y para dar a conocer los pormenores del Semina­rio Permanente Edición 2021 Cultura de Inclusión y Diver­sidad Psicosocial, organizado a través del CUCS.

Explicó que esta iniciati­va congelada busca, con base en el enfoque de derechos humanos, que las personas LGBTTTIQ (lésbico, gay, bisexual, transgénero, tran­sexual, travesti, intersexual y queer) sean respetadas en sus derechos y que sean erradi­cadas las ECOSIG (que son violatorias a los derechos humanos y de la salud de las personas), por lo menos de las prácticas que se consideran médicas, ya que actualmente no se suponen como un delito como tal.

La Asociación Mundial de Psiquiatría señala que no hay evidencia médica o científica que avale que la orientación sexual se pueda cambiar, no hay un corpus teórico que lo sustente.

Los ECOSIG, muchas ve­ces, implican coerción, falta de consentimiento, privación ilegal de la libertad, violencia verbal, amenazas, e incluso se han reportado violaciones ma­sivas, tanto de hombres como de mujeres.

En los casos más extremos se ha reportado que la perso­na es sometida a terapias de electroshock, e incluso exor­cismos. Estas prácticas, que no son reconocidas por la co­munidad científica, se llevan a cabo en la clandestinidad. Por lo tanto, se carecen de datos sobre los lugares en que se realizan.

De acuerdo con el repor­te “Respuestas terapéuticas apropiadas ante la orienta­ción sexual”, emitido por The American Psychological As­sociation (APA), en 2009, los cambios que se pretenden ge­nerar en las personas sí produ­cen disminución en su apetito sexual, ansiedad, depresión, e ideación suicida.

Los profesionales de la sa­lud del APA y la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugieren no seguir ningún tipo de estas prácticas.

Huerta Solano detalló que 8.4 por ciento de las personas que asisten a los ECOSIG son más tendientes al suicidio; 5.9 por ciento, a la depresión; 3.4 por ciento, al uso de dro­gas ilegales y 3.4 por ciento a relaciones sexuales de alto riesgo, y podrían contraer enfermedades de transmisión sexual como el VIH.

Debido a la depresión y ansiedad generadas por estos ECOSIG, las personas pue­den desarrollar indefensión aprendida, ya que hagan lo que hagan siempre van a es­tar en el mismo círculo donde se considera que ellos están mal. Hay, además, una dismi­nución de la autoestima y una alta tendencia a aumentar las conductas sexuales de riesgo.