Desplazados de Teocaltiche exigen seguridad pública ya

No podemos volver a nuestras casas por la violencia extrema que generan bandas del narco, en tanto que las fuerzas del orden brillan por su ausencia

Por Rafael Hernández Guízar

Fotografía relevante a la nota.

“No hay orden, no hay respeto para nadie, así no se puede vivir, se llevan el ganado, las cosas, quién nos cuida, no podemos estar tranquilos”, clamaron afuera de Palacio de Gobierno familias desplazadas de las comunidades El Salto y El Saucito, en Teocaltiche/Fotos: Francisco Tapia

Al grito de “queremos re­gresar a casa”, y “seguridad para todos”, desplazados por la violencia del munici­pio de Teocaltiche se mani­festaron ayer en las afueras de Palacio de Gobierno.

Luego de que tuvieron que salir de sus viviendas por la violencia extrema que ha recrudecido en co­munidades como El Salto, y El Saucito, habitantes de Teocaltiche acudieron a exigir al gobierno estatal que les garantice seguridad y puedan así regresar a sus viviendas.

“Nos tuvimos que ir por­que a cada rato hay bala­ceras, se van contra todos, no es justo”, dijo uno de los manifestantes.

Y es que para ellos, la vida en ese lugar ya no es tranquila pues diariamente hay balaceras, desaparicio­nes y robos: “No hay orden, no hay respeto para nadie, así no se puede vivir, se llevan el ganado, las cosas, quién nos cuida, no podemos estar tranquilos”, agregó.

Por más que han pedido apoyo a las autoridades no les han dado tranquilidad. Por ello, ahora lo que piden es que esté presente el ejército mexi­cano en compañía de elemen­tos de la guardia nacional para que de esa manera, puedan re­gresar a sus casas.

“Abemos varias personas que pertenecemos ahí al mu­nicipio de Teocaltiche y el motivo por el cual estamos aquí por motivo de que que­remos seguridad, al ejército y guardia nacional, que nos acompañen; queremos más que nada que nos apoyen por­que estamos muy solos, ya no hallamos para dónde arrancar, venimos a pedirle al goberna­dor ese apoyo”.

Los hechos violentos que han recrudecido en el muni­cipio obligó paulatinamente a que los niños dejaran de jugar en las calles pues hay muchas personas que han sido balea­das pese a su inocencia y nula participación con cualquier célula delictiva.

Por el momento, se estima que son alrededor de 700 los desplazados de las diferentes comunidades a albergues tem­porales, mientras que otros permanecen con familiares en municipios cercanos.

El miedo de todos es no poder regresar a casa, y que en caso de hacerlo, les hayan robado sus bienes, o simple­mente no puedan recuperar sus viviendas.