Revela estudio de la UdeG sobre violencia en el occidente de México

Fotografía relevante a la nota.

En lo que va de 2021, de enero a marzo, 75 personas se registran como víctimas en Jalisco y 79 en EU/Foto: Archivo Página 24

En aras de comprender el impacto en las vidas huma­nas por motivos de violencia, académicos del Centro Uni­versitario de Ciencias Socia­les y Humanidades (CUCSH) de la UdeG, identificaron que en Jalisco han resultado más víctimas de masacres al año que en todo Estados Unidos (EU).

Durante 2018, en nuestra entidad se registraron 237 víctimas, mientras que en EU hubo 217. En 2019, Jalisco tuvo 268, y en el país vecino 255; mientras que en 2020 las cifras son 196 y 185, respec­tivamente.

En lo que va de 2021, de enero a marzo, 75 personas se registran como víctimas en Jalisco y 79 en EU.

Esto, como parte del aná­lisis “Escalamiento de vio­lencia en Jalisco a niveles de violencia masiva: masacres y desapariciones en México”, hecho por el Comité Univer­sitario de Análisis en Materia de Desaparición de Personas del CUCSH.

Y aunque las y los acadé­micos comprenden que las vidas de las personas no son medibles, sí reconocieron que la violencia en la entidad ha escalado hasta un contexto sin precedentes.

“Se dan prácticas de ase­sinato en masa, exterminio y genocidio”, detalló el Jefe del Departamento de Sociología del CUCSH y Coordinador del comité, doctor Jorge Ra­mírez Plascencia.

“Son tan frecuentes e in­sólitos los hechos de sangre que están ocurriendo en Jalis­co, Michoacán, Guanajuato, Zacatecas y Colima, que se pierde de vista su significado y su íntima conexión en una misma dinámica de violencia extrema”, indicó.

Carolina Ojeda Aldrete, autora de la investigación, dijo que las masacres, homicidios dolosos, fosas clandestinas, métodos brutales, asesinato y destrucción de cuerpos y los desplazamientos forzados configuran un solo patrón de violencia masiva que ha lle­gado a niveles insospechados de crueldad.

“En 2020, prácticamen­te la mitad de las masacres, fosas clandestinas, personas desaparecidas y un tercio de los homicidios dolosos (a nivel nacional) se produje­ron en Jalisco, Guanajuato, Michoacán, Zacatecas y Co­lima”, detalló Ojeda Aldrete sobre los datos que se pueden analizar en la galería fotográ­fica de este informativo.

La doctora Carmen Chinas Salazar, integrante del comité, explicó que el origen de esta violencia es una guerra abier­ta entre organizaciones cri­minales que están empleando cualquier recurso para cum­plir su propósito.

“Evidencia firme apunta a que un número indefinido de desaparecidos tienen como propósito el reclutamien­to forzado de combatientes necesarios para continuar la disputa territorial en varios municipios de la región”, de­nunció Chinas Salazar.

Los académicos coinci­dieron en que fue a partir de 2007, durante la presidencia de Felipe Calderón Hinojo­sa, que se desencadenó la espiral de violencia al em­prender la llamada guerra contra el narco.

Concluyeron en que los grupos criminales no conocen los límites del horror, lo que se ha documentado ha sido fuera de serie y la sociedad se ha acostumbrado a ello, pero –lo peor– la autoridad no re­acciona.

Sobre el pendiente urgente de la Ley de Personas Desapa­recidas en Jalisco, explicaron que aún falta instrumentarse a partir de un presupuesto, con la autoridad comprometida y con personal capacitado. Dijeron que por parte de la UdeG, ésta ha fungido como organismo vigilante en el pro­ceso de discusión y ejecución de la ley.