Fecha para cita por internet o vía telefónica, en julio
Por Rafael Hernández Guízar

Decenas de personas se aprecian afuera del Registro Agrario Nacional, a la espera de que atiendan los problemas de sus parcelas. A las nueve de la mañana, personal del lugar decide quiénes podrán entrar a hacer sus trámites: sin importar que haya medio centenar de personas esperando, sólo dan 15 fichas para ingresar documentos y 15 para recogerlos/Foto: Francisco Tapia
Desde las ocho de la noche, campesinos deben velar en la afueras del Registro Agrario Nacional (RAN) para que se les dé oportunidad de arreglar los problemas con sus parcelas.
Sin importar su edad o si tienen alguna enfermedad, los campesinos que pertenecen a los distintos ejidos deben permanecer en las afueras del RAN, soportando las inclemencias del tiempo, y además exponiéndose a diversos peligros y hasta a problemas tan básicos pero enormes, como la falta de un sanitario.
“Llevo toda la semana viniendo ya me tuve que quedar aquí porque yo vengo de Ciudad Guzmán, y es muy caro ir y venir, entonces me tuve que quedar ya toda la noche para alcanzar una ficha porque me querían dar cita hasta finales del mes de junio, y pues a mí me urge porque falleció mi papá y queremos arreglar lo de las tierras”, dijo uno de los ciudadanos entrevistados por Página 24.
Nosotros mismos hicimos la prueba para comprobar lo que bien los campesinos que necesitan la ayuda de la Secretaría de Desarrollo Territorial y Urbano (Sedatu) pues es de esa dependencia del gobierno federal de la que depende el RAN, único sitio en donde se hacen este tipo de trámites.
“Es pura corrupción, dicen que sacaron mucha gente de aquí del registro que por la corrupción, pero sigue habiendo corrupción porque hay quienes se vienen a formar desde las nueve de la noche o a veces hasta antes y pues son gestores que le venden a uno la ficha hasta en mil pesos. Está bien para los que venimos de lejos porque sí es una chinga estar aquí, yo la verdad que no sabía cómo era esto, si no me hubiera ahorrado lo del viaje y le hubiera pagado a alguien porque nos hiciera el trámite”.
Además, de todo se hace negocio. La entrada al baño cuesta ocho pesos para cualquiera, esto en una finca particular a la vuelta del registro.
Para por ejemplo, pagar los derechos para trámites como la apertura de sobre –es decir, una sucesión testamentaria pero en materia agraria– se vende la ayuda y el apoyo para el pago en un local frente al RAN por la cantidad de 250 pesos. Además, una gran cantidad de vendedores de emparedados, jugos, yogures y gelatinas, hacen su día con la venta de productos a la pasada de este lugar.
Lo más desesperante, es que para conseguir un lugar, si en este momento una persona intentara sacar una cita por internet o teléfono, se le daría a mediados del mes de julio, es decir, no antes de los próximos tres meses.
Desde personas jóvenes hasta adultos mayores, mujeres embarazadas y hasta con tanque de oxígeno se aprecian en las afueras del RAN mientras que transcurre la noche y luego la madrugada, sale el sol, y llegan al menos las nueve de la mañana para que se decida por el personal del RAN quiénes tendrán oportunidad de entrar al registro a hacer sus trámites.
Y aunque llegue medio centenar de personas como constatamos ayer, otorgan sólo 15 fichas para ingresar documentos y 15 para recogerlos, los demás permanecen todavía más tiempo en las afueras, a la espera de que alguien se vaya para poder acceder de cualquier manera.
